Memorable, precisa y atemporal, así vivimos la primera de dos fechas de Interpol en la CDMX. A diferencia de otros shows de Interpol en México, el que ofreció este lunes es una intimidad insospechada. Hubo más cercanía con el grupo, con una buena visión desde cualquier ángulo. El sonido impecable hizo de este concierto uno de los más memorables para la banda.

Las luces rojas inundaron el escenario. A contraluz se vislumbraron las siluetas Paul Banks y compañía. El concierto abría con “Public Pervert”, mientras afuera caía una lluvia incesante que retrasó todo.

Algunos todavía seguían llegando al Teatro Esperanza Iris en el centro de la CDMX. Justo sonó “C’mere” y todos la empezaron a corear. Es inevitable sacar el móvil y capturar el momento, pese a que estaba prohibido. 

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Interpol dará un segundo concierto este martes en el Esperanza Iris. Foto: Chino Lemus
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Luego tocaron “Evil”, que nos hizo recordar cuando el “ANTICS” se convirtió en una revolución musical y catapultó a la banda a las ligas mayores. Vinieron entonces las nuevas rolas de su sexto álbum, Maurauder. “The Rover “y ” If You really Love nothing” fueron bien recibidas, aunque con mesura a diferencia de los clásicos. 

El carisma de Paul Banks es enorme

El músico neoyorquino hizo bromas del título de sus canciones como en “Number 10” y se dejó arropar por los fans. En español reiteró que los mexicanos son el mejor público que tienen. Fue ahí que les recetó “Slow Hands” para ponernos a bailar a más de uno.

“Pionner of the falls” y “Mammoth” del exquisito Our Love to Admire fueron las canciones encargadas de cerrar la noche. Una bola de cristal tipo disco alumbraba con halos de luz el escenario, un atmósfera ideal para cerrar con “Obstacle 1”. 

Por Manuel Castillo