Jorge Drexler presentó su nuevo disco, Salvavidas de Hielo, minutos después de saber que nació su sobrino y de recorrer junto a un colectivo de deportados el Museo de Memoria y Tolerancia.

Por Enrique Navarro

 

“No sé de qué veníamos a hablar”, dice Jorge Drexler, sentado frente a 100 medios de comunicación de México, a su jefe de tour.

El ganador del Oscar a Mejor Canción Original está descolocado. Acaba de recorrer parte del Museo de Memoria y Tolerancia junto al colectivo Deportados Unidos en la Lucha que llegó desde Estados Unidos.

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Aquel hombre elocuente, ese que parece saber qué le vas a preguntar antes de hacerlo, en esta ocasión no tiene palabras. Está en una conferencia de prensa para presentar su nuevo disco, Salvavidas de Hielo, pero su mente le gana a sus labios.

“Ha sido una mañana muy intensa para mí”, explica. Y sí. 30 minutos antes de la charla, le han avisado por teléfono que su sobrino ya nació. Felicidad.

Por otro lado, los repatriados representan el epítome de su álbum: “el mundo en este momento se divide entre una tendencia a la empatía y la tendencia a la no empatía”.

Foto: cortesía

Más aún, el uruguayo ha caminado por los pasillos del museo que recuerda el nazismo, el holocausto y la violación contra el pueblo judío, contra la ascendencia paterna de Drexler.

De a poco, el otrora médico cirujano se va recomponiendo. Su mismo disco empieza a abrirle el camino.

“No suelo hacer una canción estrictamente política ni de protesta, pero sí tienen una tendencia educativa. De los discos que he hecho, éste toma más partido en esta disyuntiva. ‘Movimiento’ es una canción sobre la historia de los movimientos migratorios”, expone el autor que ante la dictadura cívico militar de Uruguay tuvo que migrar a Israel, donde pasó su adolescencia.

Y ahí va Jorge, ya encarrerado en su discurso. Ya sonríe y bromea. Ya le es fácil hablar de Lorena Ramírez, corredora rarámuri o tarahumara ganadora de la Ultramaratón de Los Cañones de Guacochi, quien le ayudó a grabar el videoclip de “Movimiento”.

Y ya habla de Joaquín Sabina, quien le propuso abandonar su carrera en el nosocomio para vivir de la música en el Madrid de los excesos.

Ya recuerda los Estudios Noviembre en la Ciudad de México, donde grabó su más reciente pieza con solo voz, guitarras, palmas y amigos.

“Compartir escenario con Natalia Lafourcade es una de las experiencias artísticas más memorables. Ella es un prodigio musical, tiene una musicalidad prodigiosa. Lo que hizo en ‘Salvavidas de Hielo’ fue reinventar toda la melodía.

“Es cierto que la guitarra en ‘Asilo’ suena muy a Mon Laferte. Hay cosas que se hacen inconscientemente; no fue pensado. En asilo pensé en alguien con mucha capacidad expresiva y dramática, para un punto al que yo no podía llegar. Mon Laferte lo encarnaba maravillosamente. Tiene una presencia y actitud al cantar, que me llevó al territorio al que no habría podido llegar solo”.

“Soy muy malo para hacer canciones de protesta”

Jorge Drexler ya está de vuelta, quien canta este jueves y viernes en el Teatro Metropólitan, está de vuelta. Su mente y palabras ya están sincronizados, aunque aún da abrazos a los Dreamers y echa un vistazo de reojo a ese museo, como pensando en algo.

Seguro no será en una canción política, pero sí una que algo refleje. “Soy muy malo para hacer canciones de protesta”, dice quien canta “yo soy un moro judío que vive entre cristianos”.