En el creciente mundo de las plataformas de streaming, FilminLatino se presentó en el 2015 como una opción para quienes gustan del cine clásico, independiente, alternativo.

Esas propuestas cinematográficas que hasta entonces sólo encontrábamos cubiertas por una bolsita de celofán en los puestitos piratas especializados o en los pocos días que las salas de exhibición convencional les destinan en su cartelera.

La nueva administración del Instituto Mexicano de Cinematografía nos sorprende con el anuncio de su posible desaparición y los cinéfilos, cineastas, productores y distribuidores nos lamentamos de esa pérdida. Incluso el galardonado director mexicano Guillermo del Toro pide abrir el diálogo sobre su rescate.  

Quizá para entender este desacuerdo habría que situarnos en cómo era la vida antes de FilminLatino.

Una película de corte alternativo que permanece, por mucho, 2 semanas en cartelera, estaba destinada al olvido. Ni que decir de las películas clásicas mexicanas de los años 70 u 80 que simplemente representan un reto mayúsculo encontrarlas en una versión digna. Los usuarios recurríamos, penosamente, a la piratería física y digital para entrarle al cine que nos gusta.

Hoy, si bien la realidad no es ideal, si que ha significado una nueva etapa en la forma en que consumimos el cine en México, particularmente el que se produce en nuestro país. Muchas películas nacionales tuvieron estrenos simultáneos en la plataforma y este sitio se convirtió en una ventana importante para ello.

Por ejemplo, La Tempestad, el documental de Tatiana Huezo, reconocido con importantes premios, entre ellos el de mejor dirección y mejor largometraje documental, ha encontrado en esta plataforma su manera de sobrevivir más allá de su breve paso por las salas comerciales.   

La Tempestad, documental de Tatiana Huezo (Cortesía)
La Tempestad, documental de Tatiana Huezo (Cortesía)

Otro elemento que extrañan los usuarios es el catálogo clásico de la plataforma mexicana de streaming en el que se encuentran desde Sergei Eisenstein hasta Fritz Lang, pasando por Ingmar Bergman, Vittorio de Sica, Antonioni, Orson Welles, François Truffaut,  Federico Fellini y un largo etcétera de cineastas que no están en las plataformas de streaming que dominan el mercado.

El cortometraje mexicano también tenía en FilminLatino una posibilidad de encontrarse con los espectadores más allá de los festivales de cine especializados, al integrarse en la propuesta absolutamente gratuita junto a grandes clásicos de la cinematografía nacional que además, se encontraban en versiones restauradas o estabilizadas por la Cineteca Nacional o la Filmoteca de UNAM.

Después está la forma en que presentaban su catálogo. Una curaduría que, por ejemplo, nos regalaban una selección amplia e interesante de cintas con temática LGBT como las premiadas con el Teddy Award de Berlín de Julián Hernández, hasta la espléndida serie de la BBC, Cucumber. En ambos casos, difícil de cachar en otros canales.    

Colección LGBT (FIlminLatino)
Colección LGBT (FIlminLatino)

La desaparición de esta plataforma fragiliza aún más las posibilidades de los usuarios de encontrarse con el cine. Hace débil el consumo y el encuentro de los cineastas con su público.

Si después de todo el cierre de FilminLatino es inminente, vale la pena reconocer su papel y contribución al plantear nuevas rutas para la industria cinematográfica y responder a un público desatendido y desestimado habido de contenidos diversos más allá de las propuestas de los algoritmos.