La Casa de las Flores, o la amas o la odias. Así de divididas están las opiniones en redes sociales sobre esta nueva serie de Netflix. Y es que la principal crítica de los detractores es que es una telenovela más.

Y sí, de cierto modo lo es. Pero para Manolo Caro, director y creador de esta producción, es un halago que digan que su serie es una reinvención de las telenovelas. Utilizó al melodrama como género principal en la estructura de su serie, además de elementos como las relaciones familiares, y la búsqueda de la felicidad. Elementos propios de los melodramas de los años 80.

“Con esta serie tuve el privilegio de ahondar en los personajes… Puedes odiar a “Paulina de la Mora” en los dos primeros episodios y de repente la amas. Te das cuenta que tiene defectos terribles en la educación de su hijo, sin embargo, después te percatas que lo ha hecho de la mejor forma posible y la terminas amando“.

Cada personaje cumple un rol específico dentro del melodrama común. La víctima (personaje principal); el villano; el justiciero y el patiño, que aporta un poco de humor a la historia. Este culebrón moderno no tiene personajes buenos ni malos, es decir, todos tienen sus matices.

Por ejemplo, al final de la serie, (¡¡¡¡SPOILER ALERT!!!) “Diego Olvera” se roba el dinero de la familia. Aunque la realidad lo hace por despecho, pues todo el tiempo estuvo enamorado de “Julián de la Mora”.

“El personaje de Aislinn (“Elena de la Mora”) quiere encontrarse a sí misma. Pero su mamá es tan fuerte, tan clave en su vida, siempre la está juzgando, la pone nerviosa y no la deja encontrar su personalidad. Estos temas no convierten a Virginia en villana, ni en una víctima, sino son tintes. Son relaciones que se construyen con mucho tiempo y son desgastantes porque están basadas en un amor donde no quieres que le hagan daño a los tuyos”.

La clave del éxito

La Casa de las Flores y Luis Miguel, la serie son telenovelas disfrazadas de series que han tenido un gran éxito en Netflix. ¿Pero por qué nos siguen gustando las telenovelas a los mexicanos? Uno, porque nos encantan las víctimas. Nos fascina ver al “pobre” de Luis Miguel buscando a su madre o a Verónica Castro haciendo todo lo posible para que su familia no se separe.

Pero lo que más nos atrae, son los elementos de la vida cotidiana con los que el espectador se siente identificado. Con ellos experimenta esa catarsis con los personajes. Así es que si lloras porque Luismi no ha encontrado a su madre, en realidad no estás sintiendo compasión por el cantante sino por ti mismo. ¿Y tú, con quién te identificas en La Casa de las Flores?