En pleno cierre de campañas y con tanto que hacer para mejorar al país, dialogamos con Pedro Kumamoto aspirante independiente al Senado por Jalisco, y el periodista Javier Risco sobre nuestro papel como jóvenes en este cambio.

¿Qué ventajas tiene en política la participación de generaciones jóvenes?

Pedro Kumamoto: El beneficio más grande es que no se tomen decisiones en nuestro nombre sin que alguien nos represente. Poder decidir sobre nuestro país, buscando que sea un lugar justo, pero también que sea un espacio que nos garantice salud, educación y espacios públicos seguros y agradables.

Javier Risco: Nuestro gran problema es no ver las propuestas a largo plazo. Poco hemos escuchado de los candidatos sobre qué va a pasar con el México de 2050, cuando la pirámide poblacional se invierta y no tengamos la fuerza joven actual. Lo que aportan estas generaciones es, justamente, una visión sobre qué va a pasar dentro de 30 o 40 años.

¿Qué desventajas existen?

Pedro Kumamoto: No creo que existan. En todo caso, se trata de enfrentar retos: No formar parte de la cultura de política de odio y convertirnos en debatientes y no en enemigos; hacer frente a las famosas fake news (noticias falsas) y finalmente, un reto muy grande como país, que esto sirva para que después de las elecciones sigamos siendo un nación. 

Javier Risco: Enfrentarse a un sistema en el que no son bienvenidos, donde las cosas funcionan desde las viejas formas, desde el amiguismo. No tener apoyo y ver que algunas de sus propuestas no prosperan puede llevarlos a sentirse decepcionados y abandonar. Ante esto, hay que tener presente los ejemplos exitosos de participación ciudadana juvenil.

¿Qué oportunidad real de participación existe bajo el marco legal actual?

Pedro Kumamoto: Entrar, hoy por hoy, al escenario político es muy complicado si no eres el perfil que normalmente participa en él: hombres de 50 años, abogados que viven en las ciudades. Por ello se tienen que impulsar leyes y prácticas políticas que permitan la inclusión de jóvenes, mujeres, personas de la tercera edad y miembros de la comunidad rural.

Javier Risco: Más que el tema de edad, definitivamente es un marco difícil de ser alcanzado. Estamos viviendo un ejercicio, pero muchos, como los independientes,
han levantado la mano y encontrado la forma de superar esta situación. Hay que nadar
contra corriente, pero siempre ha sido así cuando se trata de incluir a la voz ciudadana.

¿Cuáles son las vías alternas?

Pedro Kumamoto: La manifestación, la marcha y el activismo son una vía importante. También la fiscalización de recursos públicos a través de auditorías ciudadanas, el exigir que se cambien mecanismos que no han rendido cuentas y que se impulsen la revocación
de mandatos y las iniciativas ciudadanas. Lo peor es seguir pensando que la política es algo
que corresponde a otros. 

Javier Risco: En los últimos tres años ha habido un despertar ciudadano importante. El gran inicio se da con la convocatoria para la famosa Ley 3 de 3, al juntar 600 mil firmas. A partir de eso vienen las voces frente a la Ley de Seguridad Interior y muchos casos más. La coyuntura nos ha orillado a convertirnos en una sociedad más participativa. Ahora, al menos, ofrecemos resistencia.

¿Hay una ideología política propia de los jóvenes?

Pedro Kumamoto: Ciertos temas son más importantes en comparación con generaciones pasadas. Uno clarísimo es el cambio climático, las energías limpias. También existe una sensibilización por cambiar modelos de desarrollo injustos, que limitan la educación o fomentan situaciones de pobreza.

Javier Risco: Sí, la necesidad de comunicar lo que se piensa y de ser escuchados. Creo que una de las grandes ventajas de esta generación es que escucha, que lee y que está mucho más informada. Deberíamos poner atención en buscar gente que no piensa como nosotros y propiciar el debate; enfrentarnos, no con violencia, sino con argumentos.

Por Nuria Ocaña