La última década ha atestiguado la consolidación de principios sustentables en industrias como la automotriz, la gastronómica, el arte y la cultura, y, por supuesto la arquitectura. Éstas han puesto los ojos en un futuro que pinta mucho más verde.

Por Nuria Ocaña

 

Aquí tres ejemplos de los mejores desarrollos alrededor de esta tendencia:

Museo del mañana, Brasil

Una construcción de 15 mil metros cuadrados, realizada bajo la dirección del español Santiago Calatrava, Premio Príncipe de Asturias en las Artes en 1999.

Ubicado en el muelle Mauá, el recinto forma parte del proyecto de revitalización más grande de Puerto Maravilla, la antigua zona portuaria de Río de Janeiro.

Su inauguración en 2015 marcó el inicio de una nueva era de los museos de ciencias del mundo. Las exposiciones, que parten de temas como el crecimiento demográfico, el cambio climático, la ingeniería genética y los avances tecnológicos, intentan explicar de dónde venimos y hacia dónde caminamos. Y su arquitectura se suma a este discurso.

Por fuera, los techos volados, que se expanden en casi toda la longitud del muelle y el espejo de agua que lo rodea, dan la impresión de un museo flotando. Por dentro, su orientación permite la continuidad del paisaje que ofrece extensos jardines y vistas panorámicas del Monasterio de Sao Bento y la Bahía de Guanabara.

El agua de la bahía se utiliza para regular la temperatura dentro del edificio y los paneles solares son los encargados de suministrar energía: un diálogo entre la obra y su entorno.

Foto: Cortesía
Aeropuerto de Beijing

Inaugurada en 2008 con motivo de los Juegos Olímpicos, esta base aérea es producto de la genialidad del arquitecto británico, Norman Foster, ahora al frente de la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

Fosters and Parterns se ha convertido en la firma que marca los estándares de la “arquitectura verde” en el mundo y Beijing no es la excepción. El hangar incorpora diferentes conceptos del diseño ambiental pasivo como tragaluces, que captan el calor del sol, un sistema de control que minimiza el consumo de energía, y los materiales utilizados en su construcción se seleccionaron en función de su disponibilidad y aplicación local y de su adquisición a bajo costo.

Foto: Cortesía
Hoteles Accor

Presente en más de 95 países alrededor del mundo, este grupo francés se ha adueñado de la corona en cuanto a hotelería eco-friendly se refiere. Y es que sus acciones fomentan también la participación activa de sus huéspedes.

Por ejemplo, las habitaciones de Novotel cuentan con camas fabricadas con madera procedente sólo de bosques con gestión sostenible, edredones y almohadas hechos a partir de botellas recicladas y productos de tocador con certificación ecológica; allí invitan a los clientes a reutilizar sus toallas y les hacen saber que el ahorro de agua y energía financia su programa de plantación de árboles.

La parte gastronómica, responde a los mismos principios. Cada uno de sus restaurantes utiliza alimentos cultivados en huertos propios y han decidido eliminar del menú las especies de peces protegidas.

Con el programa Planet 21, el grupo se ha fijado ambiciosos objetivos para el año 2021, entre éstos, involucrar a sus clientes y socios en la transformación sustentable, y trabajar con las comunidades locales. Su intención, señalan, es imaginar juntos la hospitalidad positiva.

Foto: Cortesía

Video con consejos para comenzar a ser más “verdes”