Hablar y comprender idiomas parece un rasgo ineludible de la vida contemporánea. Viajar, obtener un mejor puesto en el trabajo, conectarte con personas de todo el mundo; son solo algunas de las ventajas de aprender una lengua ajena a la materna.

Por Jonathan Saldaña

 

Existe un idioma que, además de todo, tiene sentidos filantrópicos y sociales. Se trata del esperanto, un idioma creado por el polaco Lázaro Zamenhof hacia fines del siglo diecinueve y que tiene entre sus pretensiones unir diferentes culturas a través de una lengua democrática.

Esta es una lengua creada artificialmente en 1887 por un médico oftalmólogo quien reflexionó sobre las complicaciones implícitas en la comunicación humana tras los fenómenos migratorios de la época. En su natal Bialystok, hoy conocida como Polonia, se hablaban ruso, polaco, alemán y hebreo. Estas diferencias lingüísticas provocaban conflictos entre los habitantes, por lo cual se planteó la posibilidad de que existiera una “lengua internacional”.

Con esta idea en mente, recurrió al latín como punto de partida y tomó adhesiones de otras lenguas europeas como el griego, el francés y el alemán para concretar los fundamentos gramaticales en un libro publicado en el año de 1905. Desde entonces, se ha consolidado como la lengua construida más hablada y difundida en el mundo.

El esperanto toma su nombre del seudónimo que el doctor Lázaro Zamenhof utilizó para firmar sus postulados al respecto Doktoro Esperanto, que significa doctor esperanzado.

Este idioma no tiene nacionalidad; es decir, no pertenece a un grupo de personas determinado geográficamente. Su naturaleza ideológica es la neutralidad y la democracia lingüística, razón por la cual sus reglas son idénticas para los hablantes dispersos por el mundo. Si bien no se tiene una cifra exacta de usuarios, se estima que hay cerca de 2 millones de esperanto parlantes.

La llegada de internet y la proliferación de las redes sociales han abierto nuevas ventanas en la vida de esta lengua. Existen cursos en línea, blogs, grupos y salas de discusión y encuentro entre los hablantes. Desde 2012, el traductor de google incluyó al esperanto entre sus opciones de idiomas, lo cual se traduce en un interés cada vez mayor en esta lengua creada hace más de un siglo.

Conocer este idioma permite a sus hablantes viajar y conectarse con más como ellos. Su espíritu es el de la creación de una comunidad alrededor del idioma. Los usuarios están conectados entre si, ofrecen alojamiento y atención en sus hogares, así mismo se prestan como guías de viajes. Todo con la única cláusula de comunicarse en esperanto siempre.

Los entusiastas de esta lengua también se caracterizan por su afición a la diversidad cultural, los viales, el arte y el entretenimiento. Desde 1905, se desarrolla un congreso universal de esperanto donde los usuarios de esta lengua se reúnen para compartir sus experiencias, interrumpido solamente por las guerras mundiales. Este año, Portugal será la sede del evento que arrancará el próximo 28 de julio.

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Aprender este idioma resulta mucho más fácil para los hablantes de una lengua romance como lo es el español. En general, es una lengua sencilla, su estructura facilita el aprendizaje. Por ejemplo, no tiene género gramatical, su fonética es transparente, es decir, no hay letras mudas, tampoco existen letras que se pronuncien de distintas formas, ni que se pronuncien igual y tengan significados distintos (falsos amigos). Tampoco tiene conjugaciones verbales ni verbos irregulares. Estos elementos lo convierten en una invitación tentadora para aprender un nuevo idioma.