El paso fundamental en las relaciones amorosas es la sech o convivencia con amigos y familia, cuando te das cuenta de las verdaderas costumbres para beber de la otra persona. De esto dependen muchas cosas del futuro de la pareja.

Según un estudio, las personas que beben con su pareja tienen una relación de mejor calidad y permanecen juntas más tiempo, es decir, que ambos disfruten el tiempo juntos, bebiendo o no. La investigación se encuestaron a 4 mil 864 personas casadas y se encontró que las mayores de 50 años tenían mejores matrimonios si tenían las mismos hábitos en cuanto a bebidas alcohólicas.

Por otro lado, el estudio publicado por por The Journals of Gerontology, Series B: Psychological Sciences and Social Sciences de la Universidad de Oxford apunta que en las parejas donde una persona sí bebía, mientras que la otra se mantenía sobria, las probabilidades de sentir que estaban en una relación insatisfactoria eran altas.

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También se aplicaron varias preguntas a las parejas que habían permanecido juntas un promedio de 33 años. ¿Cuántas veces bebían durante la semana? ¿En cuántas ocasiones perdían el control? ¿Encontraban a su pareja irritante, controladora o demasiado exigente?

La idea es que la bebida no sea el centro de la relación. El consumo debe ser moderado porque está comprobado que las personas que no controlan su manera de beber tienen relaciones disruptivas.

No se trata de que se emborrachen todo el tiempo, sino de ver que tú y tu pareja beban (o no) y disfruten el tiempo juntos.