Hace poco, surgió un hilo de comunicación a raíz de un tuit sobre la poca higiene de muchas personas. Pero no hablaba de aquellos incautos a los que, por motivos ajenos a ellos, se les había acabado el agua para echarse un duchazo. No, señor. Se referían a la higiene de la puerta trasera.

Precisamente hablaban sobre lo desagradable que resulta para muchos que al momento de echarse un quiebre por la noche, sus parejas tuvieran que enfrentar situaciones penosas y poco agradables.

Y es que esto no es algo poco común. Muchos dan por sentado que están rechinando de limpios… pero no.

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Algunos de ellos hacían referencia al triste momento en el que elegían la posición de perrito y sus fatídicas consecuencias. Y esto por decir lo menos. Pues no sólo tenían que fingir que no pasaba nada, sino que siguieron con toda la actuación hasta sus últimas consecuencias.

Mal higiene: ¿Quién diablos podría aguantar esto? Sólo algunos valientes.

Pero, ¿por qué llegar a esto? Aquí te damos algunos consejitos prácticos para que no te suceda y para que, de paso, se los compartas al dueño/a de tus quincenas, por cualquier cosa.

  1. Agua y jabón

Aprovechen el momento del cachondeo previo. Puedes sugerirle que se bañen juntos y así lavar bien el área. Además de ahorrarte los malos olores también resulta muy benéfico para evitar bacterias. Eso sí, a la hora de la hora no olviden utilizar un condón.

  1. Alerta: no hay agua ni jabón

A veces nos agarran las prisas y simplemente no tenemos agua o jabón cerca. Y, bueno, tampoco podemos lanzarnos por una cubeta y un jabón Zona Venus para zafar. Simplemente no hay nada. Para que no te agarren las prisas, procura llevar contigo siempre toallitas húmedas.  Sin duda el anterior punto es mucho más sano y ecológico, pero no siempre contamos con esos recursos. Así que para ello, lo mejor es utilizar estas herramientas de higiene que te permitirán retirar todo resquicio de suciedad.

Si pensabas que con un simple papel todo quedaba limpio, te sugerimos pasar una toallita una vez que creas que hayas terminado. Verás que estabas muy MUY equivocado.

  1. Háblalo con tu pareja

Si ninguno de los remedios les funciona y nomás no logran desaparecer olores desagradables, entonces sean  francos y háblenlo directo con sus parejas. Porque una cosa es que de repente tenga malos olores y otra, muy diferente, es que sea una situación constante. A veces esto puede representar algún problema mayor, como una infección. Así que lo mejor es que ambos se mantengan en constante comunicación para que esto no se repita todo el tiempo.

¿Qué hacer cuando no hay nada de nada?

No tienen por qué aguantar vara. Los incautos que les platicamos al principio lo hicieron por motivos que desconocemos, pero realmente no es necesario aguantarse esta desagradable situación. Lo peor de todo es que sólo nos apaga la mecha y no hay manera de remontar la pasión. Así no se puede. Lo ideal es hablarlo, incluso antes de que suceda. ¿Por qué? Porque una vez encarrerado el gato, se fregaron los ratones. Ya sea que te aguantes o que te vomites y ninguna de estas situaciones resulta buena para ambos.

¿Cómo abordar el tema?

Hablar sobre estos temas no siempre es fácil, pero lo que sí es fácil es hablar sobre sexo. Es más, gran parte de lo maravilloso del sexo es decirle al otro qué nos gustaría hacerle o qué quisiéramos que nos hiciera. Entonces, el primer paso podría ser hablar sobre las cosas que les prenden: besos, caricias en el cuello, bañarse con el otro… Pero también podemos hablar sobre todo aquello que no nos gusta: malos olores, hacerlo de determinada forma. Se vale, compadres y comadres. No todo tiene que ser como nos lo pintan en el porno y muchas de esas cosas que vemos ahí no son nada placenteras. Así que mejor evítense la pena de echarse en reversa en el momento y arruinar la noche. Luego no digan que les advertimos.