¿Qué a tu marido te están sonsacando? Pues aunque Madame Sasu te lo diga o lo hayas cachado en la movida en la cama, la infidelidad sexual ya no es un delito que amerite una condena por daño moral.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió este jueves que la fidelidad en el matrimonio es un asunto “de carácter personalísimo”, cuya observancia no puede ser exigida “coactivamente”, es decir, que intervenga la justicia.

“El control estatal necesariamente se ve limitado en cuanto a la imposición de consecuencias jurídicas distintas a la disolución del vínculo matrimonial”, apunta la resolución de la Primera Sala de la SCJN en un comunicado.

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En pocas palabras, este juramento de fidelidad no es algo que le corresponda a la ley sino a la intimidad de la misma pareja. Obviamente sigue siendo un factor determinante para un divorcio, pero no precisamente debe ser penalizado.

Olvídate de esa condena económica por posible daño a los sentimientos y afecto del otro. Si te puso el cuerno, sólo “Diosito” l@ podrá juzgar porque la justicia de los hombres no, ja ja. 

Y a los amantes, bueno, pues que sigan con lo suyo sin temor alguno.