No empieces. No por ser una de las posiciones más básicas es la más aburrida. Es más, quienes amamos esta posición, hemos sufrido los embates por practicar otras. Que si la araña, que si el helicóptero, que si la flor de Loto. ¿El resultado? Mil marranazos, golpes, fracasos y llanto.

Pero no nos malentiendan, no está mal variarle e intentar otras posiciones. Lo malo viene cuando sugerimos el misionero y nos ven como si Marty Mcfly nos hubiera hecho viajar en el tiempo. Por favor, ¡no saben lo que es bueno!

Misionero

Dos palabras: orgasmo clitoriano

Al estar el hombre (o la mujer con un strap-on) arriba de la chica, el orgasmo clitoriano puede llegar mucho más fácilmente. El roce con los golpes y el pubis de la pareja harán su chamba. Palabra.

Muévelo,muévelo

Quien crea que la mujer no se puede mover con esta posición, está muy equivocado. Sólo necesita impulsarse para poder tener el control del movimiento. Ella lo hace a su ritmo: rápido o lento, fuerte o suave.

Azul profundo

¿Qué tan profundo te gusta? Tú lo pides, tú lo tienes. Uno se adapta al calibre.

Tú me miras a los ojos y es algo único

El amor entra por los ojos. Y quien diga lo contrario es porque tiene un estómago insaciable. O sea, tu pareja puede tener un carácter hermoso, pero verlo en estos menesteres ayuda a prender el boiler.

Ideal para la primera vez

Quizá la gran mayoría que lee estas líneas ya está bien estrenadita, pero si alguno de ustedes no ha desflorado a la margarita, entonces esta posición será una excelente opción por los puntos anteriormente descritos. Puedes controlar la profundidad, el ritmo e imprimirle la onda del romanticismo, ese je ne sais quoi…

Círculos y rayitas

No, no hablamos de las planas que te pedían hacer cuando eras pequeñuelo. Hablamos de los movimientos circulares y lineales que te permite realizar esta posición. ¿Qué tiene de bueno esto? Mucho. Más variedad, más sabor, más candela.

Puedes medir el placer de la otra persona

Hay posiciones, como el perrito, en la que te pueden hacer de chivo los tamales y engañarte con un orgasmo fingido. Esto es poco probable que suceda con el misionero. Hay signos que te indican si la otra persona llegó al orgasmo, como: enrojecimiento del pecho, cuello y cara; la aceleración de su respiración; espalda arqueada.

¿Qué tal? ¿No que no tronabas, pistolita? Pero eso sí, si no te gusta esta posición: jamás entenderías esto que te describimos. ¿Y a ustedes qué les parece?