#SendNudes: mandar la primera nude… Qué pesadilla. ¿Gustará, provocará lo mismo que provocó en mí la que recibí? Desde que nos hacen llegar una imagen o video, hasta hallar la pose ideal para responder, las nudes nos sumergen en un trance erótico.

Es toda una experiencia cuya categoría podría ser “métodos de interacción sexual”. Y así deberíamos ver esta práctica, como algo que llegó para quedarse. La era digital cambió, para siempre, la interacción humana. Antes de ello, compartir nuestra desnudez era posible únicamente estando en la misma habitación que la otra persona involucrada o mandando por correo tradicional una foto.

Ahora lo es desde cualquier parte del mundo, con una conexión a Internet como única condición. Entre nuestros planes de datos ilimitados y la calentura ascendente, las nudes aparecieron como la opción ideal e inofensiva. La bienvenida a esta clase de fotografías se la debemos a la aparición, en primera instancia, de las cámaras frontales en los celulares (2003).

En segundo lugar, podemos señalar al sexo vía webcam como otra versión rupestre de las nudes. Las relaciones a larga distancia, aplicaciones con fines de emparejamiento, o, repito, calentura ascendente, fueron los principales detonantes.

Las nudes ya forman parte de nuestros métodos de interacción sexual y eso es innegable. Como las relaciones swingers y poliamorosas, las orgías y la masturbación, las nudes forman parte de ese repertorio. Y como tal, hay que saber abordarlas con todos los riesgos y beneficios que ofrecen.

Las filtraciones

Los leaked packs se ha vuelto una tendencia que nos lleva a las habitaciones y regaderas de un sinfín de personas (famosas o no). El riesgo es que puedes aparecer en el teléfono de un desconocido. “Hoy sé que no tenemos control sobre las redes sociales, sus usuarios y sus intenciones. Pero sí lo tenemos sobre nuestro comportamiento”, escribió Luis Roberto Alves “Zague”. El exfutbolista confesó su dolor después del famoso video que le hizo vivir días muy difíciles durante el Mundial de Rusia.

Y es muy acertado. Los únicos que pueden garantizar la seguridad de esta clase de contenido, somos nosotros. Utilizar Snapchat o Instagram DM para evitar que las fotos puedan ser compartidas o evitar que el rostro o características inconfundibles aparezcan a cuadro, son algunos consejos. Pero para un ávido usuario de estas formas de interacción, deben ser reglas de oro.

sendnudes

Al final, las nudes no son más que un encuentro sexual digitalizado. No satanicen pero tampoco pequen de inexpertos. Las nudes llegaron para quedarse y, como dice el reggaeton: “Y eso que sólo es una foto mía. ¿Qué pasará cuando nos encontremos?”.