El año pasado, la cantante californiana Becky G. hizo algo tan provocador como Andrea Legarreta cuando dijo que el dólar no afecta nuestra economía. Confesó que a ella le gustan “de esos que llaman señores”, y desde los Estados Unidos de mediados del siglo pasado, el escritor Vladimir Nabokov, autor de Lolita, le dio like. Seguramente ambos hubieran hecho match en Tinder.

No menos escandaloso fue lo que hizo el presidente francés Emmanuel Macron después de asumir el poder. Corrió a abrazar a su mujer Brigitte, 25 años mayor que él. Ella le dio clases de arte dramático en secundaria, cuando él solo era jefe de grupo.

Dos conceptos se han puesto de moda, pero aún así hay a quien le cuesta pronunciarlos. Por un lado está “Suggar Daddy” y desde la perspectiva contraria, “MILF”. El primero se refiere a un hombre mayor que cumple con los caprichos monetarios de una jovencita a cambio de un “poco de amor”, mientras que el segundo es el acrónimo en inglés de “Mother I’d Like to Fuck”; o sea, señora con la que un muchacho quisiera coshar.

Sin necesidad de que exista un acuerdo económico en el caso del Suggar
Daddy o de que la MILF forzosamente tenga descendencia, es un hecho que las diferencias de edad no representan un impedimento para que dos personas tengan una relación. Sin embargo, ambos escenarios presentan pros y, ¿cómo decirlo?, “áreas de oportunidad”.

MONEY TALKS, BUT GOES TO SLEEP

En lo que respecta a lo económico, tanto un Sugar Daddy como una MILF suelen tener una situación más solvente.

Podrían comprarte bonos de última fase para el Ceremonia, en zona plus… pero olvídate para siempre de los after. Les da sueño temprano.

YA TÍ @, SIÉNTESE

No es un cliché que la gente mayor sabe más. Siempre tendrán un libro que recomendarte, una charla interesante o la disposición para ver una película que te ponga a pensar. Está difícil que te aburras. Pero acostúmbrate a que tooodo el tiempo te digan que, lo que sea, desde la música hasta las hamburguesas (que ahora les dan gastritis), “fui mijir in sis timpis”.

AGUAS CON LOS “SEXLOS”

Sexualmente no te va a faltar nada. La experiencia se agradece, pero (cómo empieza uno a odiar esta palabra) podría ser que una pareja más vivida que tú a la vez se sienta amenazada por gente de tu edad y se convierta en un celópata mucho más terrorífico que una cruda en domingo.

PARTYONTOLOGÍA

Salir solos puede ser divertido, pero si lo llevas con tu bola de amigos será un hecho que se aburrirá. Ellos te reclamarán por sacar a tu dinosaurio a pasear a la vez que tu acompañante se quejará de que no está para patear loncheras los viernes por la noche.

Es verdad que el amor todo lo puede, pero antes de involucrarte en una relación en la que las velitas que tu pareja ponga en su pastel de cumpleaños provoque un incendio, pregúntate: ¿Neta quiero ser un asalta… tumbas?

Por La voz de tu conciencia