En 90 minutos tu vida puede cambiar. Desnúdate, recuéstate y deja que un terapeuta con formación en tantra se haga cargo. Primero te guiará para conseguir una respiración profunda y uniforme. Luego empezará a masajear tu cuerpo con movimientos circulares, desde los pies hasta la cabeza, pasando por los muslos, el vientre, el pecho… con una presión que irá de suave a intensa conforme la energía vaya “despertando”.

Música, velas, incienso y aceites, son parte de esta sesión que termina con la estimulación de la ioni o del lingam (genitales femeninos y masculinos, respectivamente) mediante movimientos ascendentes y descendentes. Pero más que un masaje con “final feliz”, lo que consigues en estas sesiones indias es un equilibrio físico, mental y espiritual.

Según el libro Tantra para Devis, de Swami Kurma Rajadasa, esta filosofía “fue enseñada por Shiva a los humanos en la noche de los tiempos, más allá del 7 000 a. C. en las vastas fuentes himalayas, por los ríos Indo y Sarasvati” para incitar la búsqueda de la autoconsciencia.

Aunque se les ha vinculado con sesiones de sexo que duran días, en realidad el goce sexual es solo una parte de estos masajes: “Los tejidos musculares del cuerpo se endurecen por la acumulación de experiencias traumáticas y esto bloquea la energía”, dice Saiva Teresa Vega, fundadora de la Escuela de Tantra Sivaita (ETS) junto con Saiva Adinananda hace 18 años: “Al desbloquear la energía lo que se busca también es la resolución de problemas como la anorgasmia, la eyaculación precoz y la impotencia”.

masajes tántricos
Marco Armenta

Ana C., por ejemplo, acudió por primera vez hace un año a realizarse un masaje tantra. “Pasaba por un mal momento con mi pareja. Me costaba mucho trabajo crear un vínculo con él, sobre todo en el plano sexual”, comenta. “Al principio me dio un poco de nervios, pero me enganché mucho con la comunicación que tuve con mi terapeuta. Abordamos los bloqueos que yo tenía, entonces trabajamos aspectos como la aceptación, el amor, el respeto. El masaje en sí lo disfruté mucho, me ayudó a relajarme y a estar más abierta al placer. Hoy por hoy acudo una vez al mes y puedo reconocer que forma parte de una terapia”.

Para Salvador Martínez, director del Centro de Convivencia Holística (CENCOH), creado hace 17 años, los masajes llevan a la sanación porque permiten conectar la energía kundalini –la que expande la conciencia–, con el séptimo chakra –el portal a la conciencia infinita–. Como cada persona presenta “problemas” diferentes, el masaje se personaliza pero sin perder de vista el objetivo principal: que la gente se conozca más a sí misma y que eso la conduzca a una vida plena.

La recomendación es asistir a tres sesiones en un mes para lograr mejores resultados, de acuerdo con Belinda Loyola, quien estudió el Tantric Body De-armouring Retreat y el Tantra Massage Therapist Advanced Training (TAT) para trabajar con personas interesadas en lo que llama tacto consciente y sexualidad sagrada. Además de masajes, tanto la ETS como el CENCOH ofrecen cursos y talleres. Se puede asistir de manera individual, en pareja o en grupo a través de retiros. Los costos oscilan entre los 900 y los 6 mil 500 pesos.

Por Nancy Martínez