Las uvas están listas para cosecharse, las botellas para abrirse y las casas vitivinícolas para recibir a los amantes del vino, porque las Fiestas de la Vendimia en Ensenada son al mismo tiempo un ritual que cierra un ciclo en el campo y abre otro en las bodegas, donde la uva se transforma en vino.

Junio creó expectativa sobre este territorio al norte del país con la edición número 50 de la ya famosa carrera: Baja 500. El primer fin de semana del mes dio el banderazo a este rally raid (automovilismo y motociclismo) que pasa por el desierto de Baja California y termina en Ensenada. 321 corredores de 14 diferentes países, fueron los número registrados este año. 

Pero es, durante tres semanas de julio y agosto, que los viñedos del Valle de Guadalupe, responsables del 90% de la producción vinícola mexicana, celebran un año más de producción invitando a entusiastas y curiosos a ser parte de este exquisito mundo.

Foto: Thomas Verbruggen para Unsplash

Más de 50 bodegas ofrecen catas, degustaciones, talleres, cenas maridaje, visitas guiadas y el tradicional pisado de uvas, además de conciertos y otras muestras culturales que complementan la experiencia, con el acompañamiento de Marca País.

Monte Xanix, L.A. Cetto y Santo Tomás son las bodegas más conocidas por las actividades que ofrecen a los turistas; sin embargo, lo ideal es subir a una bicicleta y recorrer con calma todas las cavas de la región, porque grandes y pequeñas, tradicionales y nuevas, le dan un sabor diferente no solo a la celebración, sino a la industria nacional.

Foto: Karsten Wurth para Unsplash

Una de las actividades imperdibles es el Concierto Crepúsculo de Monte Xanic. Para esta edición, el sábado 4 de agosto a las 7:30 pm se presentará Ara Malikian, afamado violinista libanés que fusiona sonidos clásicos con modernos.

Aunque muchas de las vinícolas cuentan con hospedaje, te recomendamos pasar la noche en tiendas de campaña. Esto de permitirá disfrutar de una experiencia más natural y económicamente accesible.

Por Doménica Díaz