La historia la conocemos todos. Necesitas mejorar tu movilidad, pero no quieres comprar un vehículo. La bicicleta puede llegar a ser buena opción en trayectos cortos, pero las distancias de la ciudad no ayudan en el día a día.

Durante años escuchábamos historias de personas que vivían en otros países y viajaban en autos último modelo que no eran de ellos, una especie de renta llamada “leasing”. Pensábamos que sería genial tenerlo en México, y este sistema no llegaba. Sin embargo y como todo lo que tiene éxito en otros países: llegó.

La mayoría de las armadoras y financieras de nuestro país ofrecen, desde hace unos años, el leasing, que en términos prácticos se trata de un esquema bastante similar a una renta, pero con mayores beneficios.

Y aunque se llame leasing el formato lo venimos usando desde hace años, con la renta de una casa o departamento, un plan de equipo telefónico o hasta el servicio de streaming de tus series favoritas.

El leasing automotriz te permite “rentar” un vehículo por determinado tiempo, con la opción de devolverlo, arrendar uno nuevo, aumentar el tiempo de renta o comprarlo, una vez que termina el primer plazo.

Vámonos a los hechos: requiere de una inversión mucho menor al enganche de un auto; las rentas son deducibles de impuestos al 100%; no te preocupas de que se deprecie; y una vez concluido el plazo, puedes entregarlo si no llenó tus expectativas, o si tus necesidades de transportación cambiaron.

El leasing te permite tener un auto que te costaría mucho trabajo el costear y cada plazo concluido, cambiarlo por otro modelo. Es una opción que hasta hoy ha sido adoptada por las grandes empresas para sus directivos, pero que también nos puede beneficiar en lo individual. Si te interesa, casi todas las armadoras ya manejan estos esquemas.

Por Víctor Galván / @elMcCoy