En un fin de semana espectacular vimos cómo estos DJ tienen el toque para armar la fiesta. Omnia Day Club los presentó en exclusiva con el Mar de Cortés de fondo.

Por Sandra Meneses / @SandMeneses

 

Las salidas a escena de los DJ son repentinas, aunque invariablemente puntuales porque su público está ansioso. O al menos esto pasó este fin de Semana en Omnia Day Club con tres de los más cotizados DJ del mundo.

Las rondas de martinis, vodkas,  champagne y más tragos avivan el ambiente, por supuesto, pero ayuda también estar en un lugar en el que disfrutas estés donde estés y mires para donde mires: cabañas con camas y grandes almohadones, mesas, colores intensos, miniestanques particulares; camas y salitas a plena luz del sol o de la luna según la hora del show; otras más colgantes frente al escenario y la alberca para la obligada pool party; el área del bar flanqueada por dos grandes cabañas de dos pisos con barman particular cada una.

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Y atrás de esta gran zona de confort, glamour y vista privilegiada de la cabina del DJ (la estrella de todo), se encuentra la mejor parte: la playa, claro con otra zona lounge y una para fogata. El sonido del mar de fondo sólo se deja de escuchar cuando el DJ decide que la fiesta empieza.

Foto: Omnia Los Cabos
Aoki o cuando el ánimo sube

Baila, anima, se sube a la barra, se deja caer sobre sus fans como rockstar de los 90. Steve Aoki rompió la monotonía de la música previa a su show con su presencia, actitudes, simpatía y un marco de luces alrededor de la cabina que hacen las veces de decoración de las columnas de la parte frontal de ella. Eso le bastó a este productor de Miami para poner su ambiente y contagiar a sus fans .

El viernes vimos a un Aoki sonriente y feliz en la apertura de Omnia, y su toque en el sonido se escuchó apenas se instaló en la cabina e inició la sesión que nos mantuvo bailando entre las 10 y la medianoche. El frío intenso mantuvo a todos alejados del agua de la alberca y las toallas hicieron de cobijas improvisadas. Nadie quería que se fuera para continuar el calor generado por música, bebida y baile, y aunque al final así tuvo que ser, la fascinación de esa noche pervive gracias a él.  

Foto: Omnia Los Cabos
Zedd o su sonrisa encantadora

Eran las dos de la tarde del sábado. La pasarela empezó por el Skywalk de The Grand Mayan, en Vidanta Los Cabos, que alberga a Omnia y todas sus sorpresas. Cuerpos casi perfectos, bronceados que van tomando color conforme más horas pasan en el sol. Bikinis con el que dudosamente sus dueñas iban a meterse a la alberca para no arruinar sus looks. Tonos y ánimos intensos que fluyeron cuando en la cabina apareció el chico más guapo de todos, vestido tan sencillamente opuesto a las cientos de personas que tenía enfrente que nos desarmó. Era Zedd. Pero más nos desarmó cuando sonrió e inició su sesión de música.

Al verlo tan encantador entendimos por qué Selena Gomez se dio permiso de salir con él aun con todo el amor que dice tener por Justin Bieber. Aunque no es lo único, pues los ritmos que mezcla nos instalaron en una primavera adelantada en la que su sonrisa, la música y el ambiente de sus fans armaron un atardecer de sábado perfecto.

Foto: Omnia Los Cabos
Calvin Harris o la luna que salió a verlo

El preludio de los juegos artificiales en el cielo de la Baja no podían ser más que para la súper estrella del fin de semana. A las 11 en punto del sábado la cabina de Omnia hospedó a Calvin Harris; vamos, hasta la luna que se vio neblinosa 24 horas antes con Aoki se vislumbró nítida con el ex novio de Taylor Swift.

La zona frente a él no podía tener a alguien más en ella, y aun así había ahí algunas salitas cuyos sillones fueron perfectos para bailar con el tacón de 10 centímetros incluido. El viento frío del invierno (al que no le importan los deseos primaverales de la gente) pegaba fuerte pero no evitó a las y los audaces que al fin estrenaron la alberca en la noche, y menos que bailaran dentro y fuera de ella.

Algunos eligieron el calor de la fogata con sus taburetes y mesas dispuestos alrededor, desde donde el sonido era igualmente intenso, y aunque Calvin no se veía la música que ponía se sentía igual pero en un mood relax sensacional.

Calvin tiene fama de serio, pero cuando regresamos a la zona de la fiesta lo vimos sonreír, ver a su público, hablar, divertirse y dejarse llevar por los sonidos que él mismo programó para cerrar el fin de semana de apertura en el Omnia, que si eso nos brindó en esta ocasión, veremos qué nos depara en los días y las noches de la temporada spring break que ya se acerca.

Foto: Omnia Los Cabos