¿Cuántas vueltas da la vida? Apenas el sábado pasado, todo México veía a Corea del Sur como un país futbolísticamente inferior. Los derrotamos 2-1 y las risas en el Ángel de la Independencia estuvieron a todo lo que dan…

Solo cuatro días después, Suecia nos humilló 3-0 y Corea del Sur se creció y ganó ante Alemania, un resultado que nos dejó dentro de los clasificados a las siguiente fase del Mundial. Así, Rusia 2018 está lleno de sorpresas.

Y como la mente del mexicano trabaja rápido cuando se trata de celebrar, los aficionados que el sábado se dieron cita en Reforma, ahora se transportaron a la embajada de Corea del Sur en México. ¿El resultado? Una absoluta fiesta intercultural. 

 

Todas las porras típicas que la afición mexicana entona cuando el futbol lo demanda, fueron modificadas para enaltecer a Corea del Sur. Las vialidades de Virreyes y Lope Díaz de Armendariz se convirtieron en calles de Ekaterimburgo y Moscú.

El tequila corrió de mano en mano -hasta que la policía lo notó, claro- e incluso los mexicanos se organizaron para levantar la basura que el festejo generó. Una verdadera fiesta azteca y coreana. 

Al final, con saldo blanco, la convocatoria en las afueras de la embajada resultó una fiesta tricolor, con tintes rojos y blancos en coreano. Hasta el embajador, Sang-il Kim, salió para saludar a los presentes y degustar un shot de tequila. ¡Gracias Corea! 

Por José Miguel B. Ávila