En 2016, las pruebas físicas del Manchester City arrojaron que Kevin de Bruyne, de entonces 24 años de edad, era el jugador con mejor pegada de la plantilla. Sus tiros destacaron en velocidad, dirección y efectividad. Situación que se repitió en los partidos, aunado a su gran capacidad para asistir y una velocidad por encima del promedio.

Todo era un aviso de lo inminente, su ascenso futbolístico parece no experimentar turbulencias, su juego madura cada semana, su perfil bajo -sin polémicas ni espectáculos innecesarios- lo mantiene como un referente y Rusia 2018 es su próximo examen. El más importante de su corta carrera.

La actual generación de futbolistas belgas es, posiblemente, la mejor de su historia. El promedio de edad en dicha selección es de 26 años, la edad exacta de Kevin De Bruyne. 

El joven atacante que brilla en la Premier League y se perfila como uno de los pilares para la Copa del Mundo, es también un futbolista serio cuando las cámaras están alejadas, cuando no hay balones cerca, y eso cada vez es más difícil de encontrar: disciplina.

“Para mí es un lujo jugar con ellos, siempre pensé que me gustaría jugar a su lado”, comentó el pelirrojo al llegar al City en 2016, en referencia a David Silva y Sergio Agüero. Lo irónico es que, apenas dos años después, la lista de jóvenes prospectos que pueden decir lo mismo, pero en referencia a él, debe ser muy amplia.

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Como futbolista, puede ocupar cualquiera de las bandas o jugar por el centro, como enganche entre los mediocampistas y delanteros.

De Bruyne / Giphy

Fuera del campo, es esposo y padre, facetas que estrenó en su vida hace dos años. Además, De Bruyne habla tres idiomas (francés, belga e inglés). El orden y trabajo duro rigen su existencia, y así lo demuestra.

De Bruyne, en esta versión dentro y fuera de la cancha, es un ejemplo a seguir, y tendrá en Rusia 2018 la oportunidad de escalar un nuevo escalón, en su camino a la cima del balompié internacional.

Pep Guardiola, Manuel Pellegrini y Roberto Martínez, los técnicos con los que más ha trabajado De Bruyne, destacan su versatilidad y técnica. Es un ‘playmaker’ que, seguramente, dejará boquiabierto a los fanáticos que lo sigan durante la Copa Mundial, un certamen en el que buscará superar el mejor resultado de su país, conseguido en México 1986, las semifinales del torneo.

¿Será capaz De Bruyne de guiar a ese sendero a Bélgica? Si bien su edad denota inexperiencia, su estilo de juego y actitud profesional nos dejan con la impresión de que, de seguir así, llegará muy lejos. El futbol nos lo dirá. 

Por José Miguel B. Ávila