Zsa Zsa, una bulldog inglés que tenía como peculiaridad esa enorme lengua que le colgaba y la abundante baba en su hocico, murió este semana, a unos días de haber sido nombrada el perro más feo del mundo. 

Poco le duró la fama a esta perra de nueve años. Su dueña Megan Brainard informó que su mascota murió mientras dormía. “Todavía estoy en shock”, dijo a la cadena alemana HLN.

Y como dijo Brainard, la perra todavía no procesaba “su victoria y su fama” cuando le vino la muerte. A finales de junio, Zsa Zsa se había coronado en el Concurso del perro más feo del mundo, celebrado en Petaluma, California. 

 

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Zsa Zsa, la campeona

Su premio fue de 1,500 dólares y un viaje a Nueva York. Un triunfo que celebró con un baño de baba.

Zsa Zsa babeaba mucho por que tenía un problema para mantener su lengua dentro del hocico. Sus dientes superiores estaban casi horizontales y su muy pronunciada mordida no le ayudaban mucho que digamos, según explicó entonces la dueña a CNN.

Brainard contó a la cadena de televisión que la bulldog inglés estaba en un molino en Missuri, antes de ser rescatada. Luego ella la adoptó al ver “su hermosa cara, supimos que seríamos su hogar por siempre”. Así empezó esta historia de amor.