En marzo pasado murió Sudán, el último macho de rinoceronte blanco del norte, y con él prácticamente toda su especie –quedan su hija Najim y su nieta Fatu–. Incluso Tinder subió un perfil de Sudán para colectar 9 millones de dólares y poder costear su fertilización: “Soy el último rinoceronte blanco macho en el planeta Tierra. No quiero parecer un aprovechado, pero el destino de mi especie depende, literalmente, de mí. Actúo bajo presión. Mido 1.82 metros y peso 2,267 kilos, por si esto importa”, decía su perfil. 

Las prácticas humanas son de las mayores responsables de las extinciones de muchas especies. Somos ese meteorito que acabó con los dinosaurios. La cacería ilegal, el tráfico de especies, la destrucción de los ecosistemas con fines agrícolas, pastoreo, infraestructura y ahora el cambio climático están comprometiendo la vida de nuestros compañeros de planeta.

En abril un mono capuchino fue visto vagar por la CDMX. Su búsqueda lo volvió protagonista de memes y su carisma conmovió los desalentados corazones chilangos; es probable que escapara de una acaudalada casa que lo tenía como mascota. “No deberíamos tener ni perros ni gatos siquiera”, señala la bióloga Mariel Navarro, quien piensa que el solo hecho del aislamiento animal es suficiente para poner en duda la práctica de tener mascotas.

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Te presentamos  cinco especies que debemos cuidar y dar el mismo cariño que a una mascota, pero sin tenerlas nunca como mascotas.

Por Daniel Sánchez Poitevin