Los amantes de los animales sabemos que con solo sentir su compañía o acariciarlos a veces es suficiente para cambiar de humor y sentirnos relajados. Esto no es nuevo, ya que desde el siglo XVIII, médicos ingleses empezaron a utilizar perros para ayudar a tratar enfermos mentales, y en la década de 1940, la Cruz Roja los empleó para rehabilitar excombatientes de guerra.

Los buenos resultados permitieron que esta práctica se extendiera en todo el mundo, se hicieran estudios científicos acerca de los beneficios que proporciona y se ampliara la variedad de especies. Actualmente, este tipo de apoyo se llama zooterapia o terapia asistida con animales y es complemento de diferentes tratamientos físicos y psicológicos; es decir, no los sustituye, ni se pueden emplear sin autorización de un experto.