Antes de que las palabras feminismo y ecologista estuvieran en las conversaciones diarias, Leonora Carrington ya vertía planteamientos afines con estos movimientos en las obras que realizaba, donde la mujer y la naturaleza eran elementos constantes.

Por Jonathan Saldaña

La exposición Leonora Carrington: Cuentos mágicos, que abre sus puertas este sábado 21 de abril en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, permitirá apreciar piezas inéditas de la pintora de origen británico y afincada en México, y aproximarse a su trabajo en otras disciplinas como el cine, el teatro y la literatura.  

En una “retrospectiva atípica”, como lo describe Tere Arcq quien, junto al británico Stefan van Raay realizaron la curaduría, el recorrido no se ciñe a la cronología de su obra, sino que se nutre con datos personales como cartas, libros y colaboraciones con sus contemporáneos. De esta forma, la obra de Carrington se articula a través de ocho núcleos temáticos: La joven artista. París y Nueva York 1937-1942; El exilio en México: amigos y familia; La diosa blanca: mujeres, hechiceras y diosas; El reino animal; Religiones del mundo y mitos antiguos; Imaginación narrativa: literatura, teatro y cine; Política y feminismo; y México, espejo de lo maravilloso.

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Son más de 200 piezas provenientes de 65 colecciones de México, Estados Unidos y Europa, donde es visible el universo Carrington habitado por brujas, hechiceras, diosas, animales y criaturas fantásticas. De la mano de sus curadores, recorrimos esta exposición y estas son los momentos que no puedes perderte del recorrido:

Leonora Carrington
Jonathan Saldaña

La posada del caballo del alba, un autorretrato que Leonora le regaló al artista francés de origen alemán Max Ernst quien la introdujo al movimiento surrealista y su amor, y que forma parte de sus primeras obras (fechadas entre 1937 1942), donde ya son reconocibles los elementos que caracterizan su creación. 

leonora carrington
Jonathan Saldaña

La cuna, una figura que el escultor español José Horna, esposo de la fotógrafa de origen Húngaro Kati Deutsch, talló para su hija Nora, la cual fue decorada por Carrington con personajes que parecen salidos de cuentos de hadas y que narran desde el nacimiento hasta convertirse en una mujer adulta. Esta pieza es un símbolo de las colaboraciones creativas que emprendieron los artistas exiliados en México.

Leonora Carrington
Jonathan Saldaña

La exposición también es única por que algunas de sus piezas son inéditas. Tal es el caso de estas muñecas creadas en conjunto con Kati Horna y que, según la curadora Tere Arcq, representaban para Leonora talismanes o fetiches.

leonora carrington
Jonathan Saldaña

En la exhibición se muestra también la incursión de Leonora como creadora teatral. El guión original así como diseño de vestuario y máscaras para la obra Opus Siniestros que escribió en 1969, es parte de la muestra. La obra nunca logró estrenarse, sin embargo, la Compañía Nacional de Teatro hará una reinterpretación los sábados a partir del 5 de mayo en los jardines del Museo.

Leonora Carrington
Jonathan Saldaña

Y entonces vimos a la hija del Minotauro, esta obra representa la inspiración que la artista surrealista tomaba de los libros a lo largo de su vida. Uno de ellos, La Diosa blanca, donde Robert Graves estudia todas las mitologías del mediterráneo y rescata toda la información de cómo todos estos pueblos en sus inicios estaban regidos por un matriarcado donde se venera a una Diosa madre.

Leonora Carrington
Jonathan Saldaña

Según el curador Steven van Raay, el tarot era muy popular entre Leonora y su grupo de amigos al que pertenecían María Félix, Octavio Paz y Alejandro Jodorowsky. Incluso, dice, había sesiones de tarot en la cocina de la casa de la pintora. Su gusto por el azar y la magia también está representado en sus pinturas como está que es inédita.

Leonora Carrington
Jonathan Saldaña

También se exhibe la licorera El rey del tequila que Leonora Carrington trabajó en 2009 bajo comisión para Tequila 1800, la cual está inspirada en la figura del maguey y en el significado de esta bebida en la cultura mexicana. De esta pieza existen 15 licoreras valuadas en 30 mil dólares por serie, las cuales posiblemente serán subastadas para apoyar alguna causa filantrópica aún por definir.