El verano llegó y, con ello, las vacaciones. Por lo tanto, nada mejor que lanzarte a la playa, a la montaña o quedarte en casa a leer un buen libro.

Leer no duele, así que aquí te recomendamos 7 títulos que seguramente cubrirán tus expectativas. Te harán pasar ratos muy agradables y te darán tema de conversación porque no tienen desperdicio.

1. Visión binocular, de Edith Pearlman

Libros para el verano Foto: Shutterstock
Visión binocular, de Edith Pearlman. Cortesía

Edith Pearlman fue hasta hace poco una desconocida para el grueso de los lectores, pese a que a sus 81 años ha escrito unos 250 cuentos que han visto la luz en revistas y se han reunido en varios libros publicados a partir de 1996 en pequeñas editoriales. Todo empezó a cambiar con la aparición de Visión binocular, antología con 34 de sus mejores piezas que ayudó a darla a conocer en Estados Unidos y Europa y recibió una larga lista de premios, entre los que destaca el prestigioso National Book Critics Circle Award.

2. Mac y su contratiempo, de Enrique Vila-Matas

Mac y su contratiempo, de Enrique Vila-Matas
Mac y su contratiempo, de Enrique Vila-Matas. Cortesía

Mac acaba de perder su trabajo y pasea a diario por El Coyote, el barrio barcelonés donde vive. Está obsesionado con su vecino, un famoso y reconocido escritor, y se siente molesto cada vez que éste lo ignora. Un día lo oye hablar con la librera sobre su ópera prima Walter y su contratiempo, un libro de juventud lleno de pasajes incongruentes, del que se acuerda vagamente, y Mac, que acaricia la idea de escribir, decide entonces modificar y mejorar este primer relato que su vecino preferiría dejar en el olvido. “Las novelas que me gustan siempre son como cajas chinas, siempre están llenas de cuentos”, afirma el narrador de esta novela que se disfraza de diario, de ensayo sobre el origen y el proceso de escritura, de investigación criminal y de novela de aprendizaje.

3. Corre, rocker, de Sabino Méndez

Corre, rocker: crónica personal de los ochenta
Corre, rocker: crónica personal de los ochenta, de Sabino Méndez. Cortesía
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España, años ochenta. Surgen como se­tas grupos de rock con ganas de comer­se el mundo. Hay barra libre de caballo y otras sustancias. Muchos rockers veinteañeros se pasean por el lado salvaje al que cantó Lou Reed y coquetean con aquello del vivir rápido, morir joven y dejar un bonito cadáver. Sabino Méndez estuvo allí y sobrevivió para contarlo. Esta es la crónica de primera mano de una década convulsa y creativa, que el autor vivió en­tre Barcelona y Madrid como integrante de Loquillo y Trogloditas y letrista de al­gunas canciones que se convertirían en himnos.

4. La mujer en la ventana, de A.J. Finn

La mujer en la ventana, de A.J. Finn. Cortesía.

Anna Fox vive sola, recluida en su casa de Nueva York, sin atreverse a salir. Pasa el día chateando con desconocidos, bebiendo vino (quizá más de la cuenta), viendo películas antiguas, recordando tiempos felices… y espiando a los vecinos. Entonces llegan los Russell al barrio: una pareja y su hijo adolescente. La familia perfecta. Hasta que una noche Anna ve algo desde su ventana que no debería haber visto

5. Prins, de César Aira

Prins
Prins, de César Aira. Cortesía.

Un famoso escritor dedicado exclusivamente a escribir novelas góticas decide abandonar definiti­vamente el oficio. Frustrado y amargado por haber permitido que sus aspiraciones literarias de juven­tud quedaran sepultadas bajo las exigencias del mercado editorial, se ve arrastrado al mundo del opio y los estados alterados de conciencia. En su travesía, cruzará Buenos Aires en el autobús 126 junto a una desconocida llamada Alicia hasta un submundo co­nocido como la Antigüedad, donde se encuentra el dealer que puede proporcionarle la tan ansiada llave que le permita acceder a la nueva Realidad.

6. El cuaderno tachado, de Nicolás Giabocone

El cuaderno tachado
El cuaderno tachado, de Nicolás Giacobone. Cortesía.

La primera novela de Nicolás Giabocone, ganador al Óscar a mejor guión original por Birdman. Pablo, un novelista fallido que se pasó a la escri­tura de guiones, ha sido secuestrado por Santiago Salvatierra, “El Más Grande Director de Cine Lati­noamericano de Todos los Tiempos”. Lleva confina­do más de cuatro años en un sótano de la mansión del cineasta, donde Salvatierra le obliga a escribir el guión de la película que debe cambiar la historia del cine, el que ha de elevar a Salvatierra a lo más alto del olimpo cinematográfico, a codearse con Fellini, Berg­man y Kurosawa. El “cuaderno tachado” es el diario que Pablo lle­va de su cautiverio, donde explica su día a día

7. Los hijos de la cárcel, de Yohali Reséndiz

Los hijos de la cárcel.
Los hijos de la cárcel, de Yohali Reséndiz. Cortesía.

En México, si una mujer es encarcelada y tiene hijos puede vivir con ellos en prisión hasta que el menor cumpla tres años. Lo mismo sucede si la mujer decide embarazarse: vivirá con su hija o hijo hasta que cumpla esa edad. Llegado el momento, y si ningún familiar se hace cargo, el DIF recibe a los niños. Ésta es, sin duda, una situación que encierra muchos cuestionamientos.

Por Héctor Cruz