Sergio Pitol quedó huérfano de padre y madre a la edad de cinco años. Tal y como contó en diversas entrevistas que otorgó a lo largo de su vida, este suceso solo pudo superarlo gracias a la lectura de autores como Julio Verne y Charles Dickens. Con ello, comenzó un camino en la literatura, primero como lector, después como escritor. Una vida que se interrumpió esta mañana a la edad de 85 años a causa de las complicaciones de una afasia progresiva que padecía.

Por: Jonathan Saldaña  

Prolífico escritor, traductor y diplomático. Su obra, compuesta por novelas, cuentos y ensayos, le otorgó diversas distinciones como el Premio Cervantes en 2005, convirtiéndose en el tercer mexicano en obtener el máximo premio del idioma español. También tuvo una importante labor como traductor de obras de la literatura universal. Entre los autores que trasladó al español se encuentran William Shakespeare, Vladimir Nabokov, Joseph Conrad, Nikolai Gogol y Jane Austen.

Como diplomático, fungió como representante de México en Moscú, Varsovia y Budapest; así como en la hoy extinta Checoslovaquia. Fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. Según el portal del instituto Cervantes, sus cuentos y novelas se alejan de las tendencias literarias predominantes en las letras hispanoamericanas de su generación y destacan por un “carácter erudito e irónico.”

Los últimos años de su vida, estuvieron marcados también por conflictos mediáticos y legales entre sus allegados y familiares. Estos últimos, representados por su primo Luis Demeneghi, aseguraban que el escritor carecía de lucidez y reclamaban su tutela, mientras el círculo más cercano rechazaba esa idea y, por ello, más de 700 intelectuales que aseguraban que “gozaba de plena salud”.       

A lo largo de su trayectoria fue reconocido con premios como el Xavier Villaurrutia, Comala y el Mazatlán de literatura. Despedimos al gran narrador mexicano con cuatro de sus imperdibles obras.