Crudas que duran mucho más de una tarde son esos momentos en los que la vida hace todo para recordarte que ya no tienes 20 años. Y aunque es poco el nivel de comprensión que se tiene sobre la intensidad y duración de las crudas, hay factores que seguramente no contemplas.

Si tomas de más, esa primera conversión para procesar el alcohol por parte del hígado, no se hace tan rápido como debería. Si tus crudas duran más de lo habitual, seguro es por una o más de estas razones:

Estás envejeciendo

Alguien tenía que decírtelo. No es lo mismo desintoxicarse a los 20 años que a los 30 y tantos (es más, ni a los 25). A medida que el cuerpo envejece, su habilidad para procesar el alcohol disminuye. Por eso, no es sorpresa que dos tragos se sientan como cinco.

No tomaste suficiente agua

El alcohol en sí es diurético. Ahora, imagina si lo tomas en exceso: deshidratación garantizada. A eso suma el desbalance de minerales que ocasiona la pérdida de fluidos y electrolitos. Has escuchado mil veces el secreto para evitarlo, y seguramente no lo estás siguiendo: por cada trago que consumas, toma un vaso de agua. De la misma manera, al día siguiente oblígate a tomar mucha agua.

Tenías el estómago vacío

Beber irrita el revestimiento estomacal, lo que provoca nauseas, dolor abdominal o vómito. Para mitigar el efecto, ayuda comer cosas grasosas antes de beber. Pero ojo: eso no es una solución definitiva ni infalible. Contrólate.

No dormiste bien

Tomar un trago o dos da sueño, sí, pero no te ayuda a dormir profundamente, como deberías. Usualmente, el alcohol causa episodios de sueño intermitente. Así, mientras más bebes, peor duermes y al día –o días– siguiente te sientes fatal.