La pizza es uno de los platillos más versátiles que hay. Acompáñalo con cerveza y es sinónimo de fiesta. Cambia la cerveza por un vino y se convierte en la cena perfecta para una cita.

Y si te tomas el tiempo para elegir las combinaciones perfectas en los dos casos, la experiencia será aún mejor. Aquí unos tips de maridaje de pizza, según los sabores más populares.

Margarita (Queso mozzarella, albahaca y jitomate)

Vino: Esta pizza combina mejor con un vino de cuerpo ligero o medio, por lo que un Pinot Grigio es ideal. Su sabor tiene la virtud de resaltar los sabores de los ingredientes del plato. Si no quieres vino blanco, un Sangiovese Rosé también funciona. 

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Cerveza: Lo ideal es combinar con una que resalte los sabores del queso y la albahaca. La Kölsch tiene las notas frutales perfectas para combinar con la dulzura del mozarella, pero también tiene ciertas tonalidades secas que maridan muy bien con la albahaca. 

Pepperoni (queso y pepperoni)

 

(Foto de Alan Hardman / Unsplash)

Vino: Aunque amamos el pepperoni, no hay nada reconfortante que algo que limpie su sabor grasoso. Por eso, nada mejor que un prosecco, cuya efervescencia aligera las notas duras de la carne. 

Cerveza: Ten unas cuantas pilsner a la mano, y ya la hiciste. El contenido de malta de esta cerveza crea el sabor perfecto para balancear la base de la pizza, y a la vez limpia los sabores salados y pesados del pepperoni. Advertencia: como consecuencia de esto, tendrás apetito para muchas rebanadas. 

Hawaiiana (Queso, jamón y piña)

Vino: Si ya elegiste una pizza con tanta riqueza de sabor, ¿por qué no hacer lo mismo con tu vino? Un Zinfandel o un lambrusco complementarán perfecto el platillo. 

Cerveza: Tu opción segura es una doppelbock. Su malta dulce le dará notas caramelizadas a la piña y a la vez resaltará el sabor del jamón. Además, tiene la cantidad justa de alcohol para competir con los sabores fuertes de los ingredientes principales de este platillo. 

Pizza de queso (Mozzarella… simple y deliciosa)

Vino: Un dolcetto. Este vino pasa desapercibido muchas veces. Sin embargo, es la opción perfecta para una cena casual. Sus taninos suaves y sus sabores afrutados crean la atmósfera ideal para disfrutar cualquier pizza con base de tomate. 

Cerveza: Una pizza simple merece un sabor clásico, por eso, nada como una pale ale. Ligera y concisa, pero con la amargura necesaria para destacar entre el queso.