Si te gusta el vino, pero no tanto como para volverte un sommelier, estos consejos prácticos te ayudarán a que parezcas un experto en la materia y te quieras lucir con los demás.

1. Cómo agarrar la copa

Lo básico que debes saber es que la copa se toma por el tallo (también conocido como fuste o pierna), no se te ocurra tomarlo por el cuerpo o balón. Esta es la señal con la que los demás distinguen quien sabe de vino y quien no.

2. Las etiquetas

Entre los muchos datos que puedes encontrar en las etiquetas de un vino, sólo importan dos: el nombre de la uva con la que están hechos o del lugar donde fueron elaborados. Los primeros pueden ser, por ejemplo, Syrah, Chardonnay y Cabernet Sauvignon, entre otros; mientras que los lugares son Burdeos, Rioja y Chianti. Si logras distinguir esto, ya estás del otro lado.

3. Cómo catar

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Hay un orden que debes seguir: ver, oler y probar. No empines la copa de inmediato; espera, dale un par de vueltas a la copa (sin derramar el líquido) y bebe con calma. Recuerda que un vino no huele a lo que sabe y viceversa.

4. Si te preguntan a qué huele

Te damos este tip: la mayoría de los vinos tintos huelen a bayas. Moras, frambuesas o ciruelas pasas son lo más comunes. A excepción de los Pinot Noir y varios vinos italianos que tienden más hacia las cerezas. Si es un olor a vainilla o a madera, generalmente es porque tuvo crianza en barricas de roble. Puedes comentarlo y conseguirás varias sonrisas o gestos de aprobación.

5. Nunca digas que un vino es dulce

Casi nunca lo son. En este caso, la dulzura se refiere a la cantidad de azúcar, no al sabor. Pero si detectas olores a animales o a humedad, seguramente el vino tiene problemas y debes regresarlo.