Saltarse o no la cena: esa es la cuestión. Al dormir el aparato digestivo disminuye su ritmo y eso promueve la acumulación de grasa. Sin embargo, tener hambre y no comer –a la hora que sea– puede causar tendencias alimenticias dañinas, como comer en exceso. Y encima de eso, la comida es provocadora y el hambre traicionera. 

¿Es malo comer en la noche, justo antes de dormir? ¿Deberíamos saltarnos la cena? Esto es lo que dos expertas opinan al respecto. 

Obedece a tu cuerpo

Según la dietista Érika León, el cuerpo es perfectamente capaz de digerir alimentos a cualquier hora. Aunque la actividad metabólica disminuye en la noche, el metabolismo basal se mantiene. El cuerpo necesita energía hasta para dormir. Tener hambre y no comer podría causar daños digestivos e incluso alterar el ciclo del sueño

 

La cena perfecta

Sin embargo, el dato anterior no significa que podamos comer de todo. La health coach Sofía García explicó que, idealmente, la última comida pesada del día debe hacerse tres horas antes de dormir. Y de éstas, la más fuerte debe ser la comida, pues es cuando el cuerpo alcanza su máxima capacidad digestiva.

Cualquier cosa que se consuma después de este tiempo debe ser más parecida a un snack. Además, hay que evitar productos grasosos o picantes, pues estos podrían causar reflujo y otros problemas digestivos. Así que vete olvidando de un pozole o unos tacos con harta salsa.

comer

Los productos azucarados, como dulces o frutos secos, tampoco son buena idea. Estos podrían causar un bajón de azúcar e interrumpir el sueño. La mejor opción son productos ricos en carbohidratos, pues estos ayudan a dormir mejor. 

Para engañar al cerebro

Según ambas nutriólogas, tomar agua caliente o té podría ayudar al cerebro a calmar la ansiedad de comida. “Hay que tomar en cuenta que muchas veces no estamos realmente hambrientos, sino deshidratados, y para algunos es difícil reconocer cuál de las dos cosas tenemos”, explicó León. “El agua ayuda a mantener la mente ocupada y el cuerpo tranquilo”.