Si te gusta ponerle un poco de leche a la infusión de manzanilla, entonces podrías probar la nueva tendencia asiática: el cheese tea. Pero no imagines un suero viscoso, tampoco se trata de meter al microondas un trozo de roquefort, blue cheese o brie en un poco de agua. Es algo más sencillo.

Esta “exótica” bebida se prepara con té frío (verde, negro o el de tu preferencia), y va cubierto con espuma de queso crema, algo así como el batido que lleva el café frappe que tanto nos gusta en México.

El cheese tea tiene su origen en los mercados nocturnos de Taiwán, donde comenzó a servirse té helado cubierto con una mezcla de queso en polvo, crema batida y una pizca de sal. Posteriormente, este gusto llegó a la provincia de Guangdong, en China, donde cambiaron el polvo de queso por queso crema, y así comenzó a darle la vuelta al mundo.

Y como nada está escrito, cafeterías, tiendas y restaurantes han creado su propia receta para dar a sus clientes algo “exótico” y exclusivo, lo que ha sido un éxito para franquicias internacionales, como Happy Lemon y Gong Cha, y para tiendas como Steap (de San
Francisco), Little Fluffy Head (de Los Ángeles) y Motto (de Pasadena).

Aunque el cheese tea está marcando tendencia en varios países, todavía no ha llegado al mercado mexicano, pero si al leer esta nota se te despertaron las ganas de probarlo, aquí te dejamos una receta para que lo prepares en la comodidad de tu casa.

En una batidora coloca medio paquete de queso crema, 2 cucharadas de leche, ½ taza de crema batida y 2 cucharadas de azúcar, bate hasta espesar. En un vaso vierte el té helado de tu preferencia y cúbrelo con parte de esta mezcla. En menos de 15 minutos tu cheese tea quedará listo.