Hay comida que ahora todo mundo considera un manjar, cuyos ingredientes están de moda y los chefs más famosos los usan en sus creaciones.

Sin embargo, hace algunos años, incluso décadas, estos productos no eran del agrado de las mayorías. De hecho, algunos eran considerados propios de las clases bajas o populares. De sólo mencionar su nombre mucha gente fruncía el ceño.

A continuación te presentamos algunos ingredientes que antes no eran bien vistos, pero ahora seguramente los has visto en el menú de algunos de tus restaurantes favoritos.

Tuétano

Tuétano Foto: Shutterstock
Tuétano. Foto: Shutterstock

La grasita pegada al interior del hueso es, para muchos, lo más rico de los animales comestibles. Un buen taco de tuétano es todo un manjar. Aunque antes era más bien para gente que le gustaba chupar un hueso de carne hasta lo último, propio de las clases populares, ahora es un platillo nada barato. ¿Te gusta?

Lengua

Lengua con puré Foto: Shutterstock
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Ya se consumía en la era paleolítica, cuando los cazadores preferían comer las porciones grasas de la res, como la lengua o el cerebro. Actualmente es un platillo codiciado en casi todo el mundo. De hecho, Canadá es un importante exportador de lengua de res. En México pasó de los tacos y guisados caseros a menús de importantes restaurantes.

Barriga de cerdo (pork belly)

Pork Belly. Foto: Shutterstock

Si alguien ha probado la barriga, también conocida como pork belly, sabe que es una de las partes más rica del cerdo. De ser una porción para conocedores, desde la antigua china a las carnitas, es la parte de donde sacan el tocino. En años recientes los chefs han buscado diferentes formas para cocinarla. 

Sesos

A los que les gustan las vísceras les parecerá normal comer sesos. En tacos, en tamal, a la mantequilla o en cualquier otra forma, pueden ser de cerdo o res. Cada vez aparecen más en los menús gourmet, sin embargo a mucha gente le parece un platillo nada apetitoso.

 

¿Qué otro tipo de comida crees que ahora está de moda y antes no le gustaba a casi nadie?

Por Paulina Castellanos