Siempre frontal, directo, Anthony Bourdain se ganó al público por su actitud despreocupada y sus certeras expresiones (habladas o escritas).

El recién fallecido chef y periodista solía expresarse sin censuras, y con la misma regla se manejaba durante los viajes que, para sus programas televisivos o por puro gusto, ejecutó. 

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En una de sus visitas a México, tampoco restringió los lugares en los que decidió comer: Tepito, Condesa, Centro Histórico. El neoyorquino no discriminaba y le entraba a todo.

Obviamente, los tacos no faltaron en su menú mexicano, y probó demasiados, pero ningunos lo cautivaron tanto como Los Cocuyos, famosos por su suculento suadero. 

Ubicados en Bolívar 56, en el Centro Histórico, estos tacos son queridos por su grandioso horario: a las 4:00 am todavía es posible alcanzar uno que otro taquito, y las salsas, ni se diga…

Maciza, cabeza, trompa, lengua, cachete y muchas otras opciones completan las ofertas de Cocuyos, pero el suadero, esa deliciosa carne que se obtiene del costillar de la res, es su especialidad. Y a Anthony Bourdain le quedó claro.

Según recogen diversos medios mexicanos, el equipo de producción de Bourdain, y él mismo, se enamoraron a tal grado de esos tacos que, durante su estancia en la capital, visitaron diario el local del Centro, aunque fuera por sólo un par de órdenes.

“La comida es la ventana más accesible hacia una cultura. La expresión más directa del carácter y la historia de un lugar”

A. Bourdain

 

Foto: Getty Images

Su preferido en el mundo

“St. John es el restaurante de mis sueños”, escribió Anthony Bourdain después de su primera visita al St. John Restaurant, ubicado en el número 26 de la St. John Street, en Clerkenwell, Londres.

Este establecimiento se caracteriza por su sencillez, una de las variantes clave para el recién fallecido foodie, cuando se trata de encontrar un buen restaurante. 

Para Bourdain, menos es más, y esa peculiaridad tiene que estar presente en un buen establecimiento gastronómico. Y en este rincón londinense la filosofía es esa: sencillos, mas no simplones. 

“Su médula ósea tostada es simple, austera pero lujosa. Básicamente es un plato de tres o cuatro ingredientes, sin ninguna pretensión. Identifico un gran ingrediente infravalorado y una forma perfecta de servirlo. Bromeo sobre eso con él (Fergus Henderson, chef y dueño del St. John) todo el tiempo.

Foto: stjohnrestaurant.com

“Todos los cocineros se quedan con un platillo que nunca pueden sacar del menú, y él tendrá que servirlo y hablar de ese plato por el resto de su vida. El repertorio de Fergus es mucho más profundo y cambiante, pero esa especialidad es tan popular, tan influyente, que está estrechamente relacionado con su vida”, dictó Bourdain en una de sus columnas dedicadas al único lugar que visitaba en cada visita a la capital inglesa. 

Por José Miguel B. Ávila