Tus ojos son una cámara morbosa. Sobre el escenario del Teatro Helénico se sitúa Dogville,
pequeño pueblo oculto entre las montañas de Colorado, Estados Unidos. Eres un intruso que ve todo desde fuera. Observas ese grupo de vecinos necesitado de juventud, formado por adultos y un solo niño.

Encerrado en su fría y mecánica cotidianidad, vive para cumplir con roles como doctor, líder y ama de casa. Súbitamente llega Grace y, no sabes por qué, pero esta rubia pide refugio. Con el pelo siempre cubriéndole el rostro y con la cabeza baja, esta mujer (interpretada por Ximena Romo) parece indefensa. Así que Tom Edison (Sergio Bonilla) sólo ve bondad en esta chica, mientras el resto del pueblo le teme por ser una extraña.

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Foto: Juan Luis Lemus

Luego de una votación, le otorgan dos semanas para probar que merece vivir entre ellos, pero esta acción es sólo una fachada de caridad que los habitantes usan como pretexto para explotarla. Tú, en tu voyerismo, serás testigo de la mezquindad de la condición humana: aprovecharse del prójimo y ni siquiera ver el error propio.

Aunque se trata de un pueblo estadounidense de 1935, Dogville no obedece al tiempo ni a la geografía, pues la sociedad que refleja es igual a la que te rodea. Adaptada a partir de la película de Lars von Trier, esta obra de teatro dirigida por Fernando Canek cuestiona el límite al que estarías dispuesto a llegar para que tu ideología prevalezca. Tu distinción entre el bien y el mal.

La obra conserva la estética minimalista del filme nominado en 2003 a la Palma de Oro del Festival Internacional de Cine de Cannes, la cual de por sí era limitada en elementos: su única locación es el escenario de un teatro.

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Foto: Juan Luis Lemus

“Hicimos doble minimalización y profundizamos en la iluminación y el diseño sonoro. Estos
elementos complementan la narrativa para que dibujes Dogville desde Elm Street, las montañas rocosas que le rodean, su parroquia, la casa más grande en el pueblo, hasta el botiquín que carga el médico”, aclaró el director Fernando Canek, en exclusiva durante uno de los ensayos.

Muy al estilo del dramaturgo alemán Bertolt Brecht, la puesta en escena pretende que veas tu reflejo en cada uno de los pobladores.

“Es una tragedia que trae a colación sociedades derruidas por personas que juzgan sin rasero. Convencidas de hacer lo correcto, se transforman en su propio enemigo. Todos operamos en función de nuestras cajitas mentales. Creemos que la realidad de nuestro círculo nos da pauta para decir que estamos en lo correcto. Y cuando llegan tiempos
decisivos, como los que vivimos en México, nos encerramos en ideologías, lo cual desemboca en la violencia”, agregó Canek.

Encontrar la similitud que tiene Dogville con el contexto mexicano era el sueño de Miguel Cane, adaptador y traductor de la obra. Así que contactó vía online a la oficina de Lars von Trier para comprar los derechos de reproducción.

Antes de recibir la autorización del creador original, Miguel tuvo que enviar la traducción de inglés a español para su aprobación. Por motivos de contrato, Miguel perdió los derechos del guión en 2015, pero este año hizo una alianza con el productor Eloy Hernández y ahora son los primeros en el mundo en presentar Dogville como obra de teatro.

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Foto: Juan Luis Lemus

Todos los lunes hasta el 10 de diciembre, en punto de las 20:00 horas, podrás ser un habitante más de este poblado, bajo la advertencia de que ésta no es una obra complaciente sino obligada para comprobar que en la naturaleza humana puedes encontrar
cercanía y a la vez repulsión. Como un espejo, las acciones de los vecinos sobre el escenario pondrán en duda tu moralidad.