Holbox es uno de los destinos más populares hoy en día. Pero, detrás de su oferta hotelera, su estilo de vida bohemio y su riqueza natural, se esconde un oscuro secreto. La isla está viviendo un crecimiento insostenible como consecuencia del turismo masivo. 

La cantidad de personas que llega diariamente a la isla ha obligado a los negocios locales a aumentar la pesca y la producción de comida. Pero además, ha tenido que apostar más por el plástico para cumplir con la creciente demanda. Y todo esto ha provocado que se generen 14 toneladas de basura al día.

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Para hacer frente a esta evolución insostenible, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) implementó una estrategia de recuperación ambiental que prohíbe el uso de plástico y regula el tamaño de las construcciones. Desde ahora, no podrán entrar a la isla envases PET, utensilios de unicel y bolsas de plástico.

Además, los nuevos hoteles y recintos no podrán medir más de 1.5 kilómetros de ancho y queda prohibida la construcción de campos de golf y pistas aéreas. Tampoco se permitirá la descarga de aguas residuales en el mar, para no dañar las playas, arrecifes y manglares de la zona.

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