Viajar en globo aerostático puede sonar aterrador para quienes sufren de vértigo, pero una vez arriba, a una altura de más de 800 metros, la experiencia es fantástica y única -no tan barata para repetirla tan seguido.

Nosotros tuvimos que vencer ese pavor a las alturas por chamba, y al final solo les podemos decir que no deben dejar de hacerlo. Te contamos este viaje por las nubes y las cosas que debes tomar en cuenta si quieres probar.

1. Hay que madrugar

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Jorge Gómez

Cerca de la CDMX -bueno, a una hora aprox- puede uno sobrevolar el sitio arqueológico de Teotihuacán, con una vista distinta de las Pirámides del Sol y de la Luna, la calzada de los muertos y el templo de Quetzalcoátl. Los viajes generalmente se hacen en la mañana, en el globopuerto del que partimos, cada globo hace solo un viaje al día, saliendo a las 7 am, si consideras la distancia de tu casa a este turístico lugar, debes levantarte muuuy temprano.

2. Fíjate en tu peso

El peso de los viajeros es importante. Por ejemplo, en la canasta en la que viajamos era para 11 personas, por lo que pedían que no sobrepasara los 900 kilos. Hay otros más grandes que toleran un peso de 1,200 kilos.

3. ¿Más alto?

Lo que nos dijeron es que no podían pasar de los 800 metros de altura, de hacerlo se podrían meter en problemas, y eso que vimos a otros globos a mucho más altura.

4. “Sabemos dónde despegamos, pero no dónde aterrizamos”

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Jorge Gómez

Aquí nos estamos a la voluntad del viento, así que todo depende del clima. Si hay mucho viento, es mejor que la pienses porque es probable que la bajada sea un poco brusca.

5. Vete bien abrigado

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Arriba la temperatura será baja, y más porque apenas y está saliendo el sol, por lo que es bueno que pienses en una chamarra resistente al viento frío, pero tampoco taaaan abrigado, porque el calor de la flama que infla el globo podría calentarte también.

6. El tiempo se va volando

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Jorge Gómez

Son solo 45 minutos lo que dura el viaje y la verdad es que ni los sientes. Lo que sí es que puedes apreciar bien Teotihuacán y por supuesto el amanecer (lo que si es tardado es cuando tienen que envolver el globo, casi la mitad de lo que estuviste en el aire).

7. Un brindis y una oración… final

En nuestro viaje, luego de aterrizar, el piloto sacó las botellas de vino espumoso y antes de brindar, nos hizo repetir una oración por regresarnos “a los adorables brazos de la Madre Tierra”.  

Por Jorge Gómez