Ahí está Wenses, que apenas puede hablar. “Es que no me sale la voz”, dice justificando su pena. Ahí está Lala, su esposa, volteada hacia el otro lado, con su una sonrisa pícara a punto de romperse en carcajadas.

Por Enrique Navarro

Están juntos porque vinieron a contar su historia. Se conocieron siendo unos niños y murieron, cada quién a su tiempo, como la pareja más bellas del mundo, o del norte del país, donde ocurre esta trama.

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Miran a la gente que los mira a su vez. Están en una banca, herencia familiar, con el fondo negro del Teatro Enrique Lizalde. Es miércoles, 20:30 horas, cuando empiezan las memoria de Wenses y Lala.

Nos lo advierten desde el inicio: estos dos personajes (Adrián Vázquez y Teté Espinoza) están muertos. “Para que luego nos les vengan de sorpresa las lágrimas”, dice Lala. Pero, aún con el aviso, los ojos se llenan de agua.

Foto: Cortesía de PinPoint.

Su testimonio es vida, aunque ellos habiten la muerte. Es memoria y risa acerca del sol entre las hojas, de cómo ella cantaba. Su relato es de acento norteño, golpeado, sobre cómo perdieron a sus padres y siendo niños comenzaron a vivir juntos; de cómo se hicieron adultos entre ferias y el halo mexicano.

“La obra nació una tarde de invierno, un invierno muy, muy desolado en España. Teníamos gira con otra obra. Yo traía un jetlag tremendo. Llevaba noches y noches sin dormir y llevábamos más de 30 días allá. Ya extrañaba a mi familia, la comida, muchas cosas que nos identifican acá. Los sabores, la cultura…”, evoca Adrian, protagonista y escritor de la obra.

Va el público de la risa al llanto y al desasosiego, porque en esta historia de amor, también se presenta la infelicidad que acompaña cualquier vida humana. En esta historia hay una desaparición por violencia.

“Ese es el México que nos toca habitar. El artista que no intenta de alguna manera plasmar la realidad social que está inmerso, pienso que es un artista vacío que quizá no tenga nada qué decir. Nosotros, en nuestro montaje, lo que que intentamos –sin hacer teatro panfletario ni de denuncia- es identificarnos con lo que pasan los personajes y dar una postura”, explica el autor.

Foto: Cortesía de PinPoint.

Pero ahí siguen Wenses y Lala, quieriéndose y hablándose, aunque “y-y-yo un-nunca he si-sido bueno para hablar”, como dice Wenses.

“Para mí es muy importante que mis personajes padezcan lo que a mí no me gustaría padecer en la vida. Entonces, estos momentos en los que son lúcidos y pueden hablar de la vida con esta manera tan parlinchina y al mismo tiempo tan entrañable es lo que vuelve cautivador a los personajes y te identificas emotivamente”.

Wenses y Lala se presentará por dos miércoles más, a las 20:30, en el Teatro Enrique Lizalde, antes de regresar al Foro Shakespeare.