Un robo al Museo Nacional de Antropología e Historia, hecho histórico en el México de 1985, sirve como punto de partida de esta ficción sobre lo entrañable de la amistad y lo contrariado de la juventud.

Cuando el gesto de un actor se siente en la entraña del espectador, cuando la mirada de un personaje se traduce a una emoción genuina, se puede salir de las salas de cine gritando que se ha visto una gran película. Éste es el caso de Museo, segundo largometraje de Alonso Ruizpalacios con el que reafirma su valía para la cinematografía nacional.

Este mexicano, quien en 2014 ya había sido reconocido en múltiples festivales internacionales por Güeros, habla de la entrañable pero difícil amistad forjada en la
juventud, de lo contrariado que puede estar alguien ante las presiones familiares y
la incertidumbre del futuro.

Juan (Gael García) y Wilson (Leonardo Ortizgris) hurtan 140 piezas del recinto y al venderlas se enfrentan a la soledad, a la reflexión y a ellos mismos. Ésta es una postal de lo que todos sentimos como jóvenes y el director la emplea a discreción.

museoNo tiene fórmulas, y si las tiene, las rompe. Lo mismo satiriza desfasando el sonido de la imagen que usa técnicas similares a las de la antiguas películas de luchadores. Igual rompe el cuadro que deja que sus actores se salgan del guión y hasta se vulnera dejándonos
ver que se trata de una película.

Museo se estrena este viernes 26 de octubre y es una buena opción para ver este fin de semana.