Al empezar a filmar Roma, Alfonso Cuarón entendió que algo dentro de él se estaba removiendo, así reveló el cineasta este miércoles en el Festival Internacional de Cine de Morelia.

Como ya ha comentado Cuarón, entre 80 y 90% de las escenas que aparecen en pantalla las vivió él mismo. Por eso, cuando filmaba pasajes personales, como las peleas y separación de sus padres, se veía reflejado y en algún momento le dolía.

En Roma, el laureado director retrató situaciones de hace 50 años, que aún siguen vigentes, como la represión estudiantil y la discriminación. Pero también muestra fraternidad y amor.

“Era de pronto muy extraño estar confrontado con escenas que tú ya habías visto. Las que más me conmovían eran quizá las de momentos en los que yo no había estado”, detalló Cuarón.

Uno de ellos fue la forma como Yalitza Aparicio recreó el personaje de Cleo, la mujer que cuidara de Alfonso cuando era un niño. “Era absolutamente conmovedor”.

Cuarón se dirigió a Marina de Tavira y Fernando Grediaga, quienes aparecen representados como los padres de su familia, y fue el momento en el que se abrió. Echar una mirada al pasado, para hablar del presente en esta llamada “obra maestra”, inevitablemente dolió al ganador del Óscar.

Roma cuenta la historia de una familia de clase media que transita un año marcado por las turbulencias en la década de los setenta en la Ciudad de México. Es considerada una de las películas más íntimas de Alfonso Cuarón.

Para el Festival de Cine de Morelia se presentó un nuevo arte de la cinta que busca competir en los premios Oscar, pese a ser una producción de Netflix.

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