En un México distópico donde el narcotráfico toma el control total del país y el gobierno, se desarrolla la historia de Cómprame un revólver, una cinta mexicana del director Julio Hernández Cordón, la cual fue seleccionada en la Quinzena de los Realizadores en el Festival de Cannes 2018.

Julio llega de nuevo después de la increíble Te prometo anarquía y Atrás hay relámpagos (sin estrenar) con esta película (una de las dos producciones mexicanas que participan en Cannes) sobre una niña, Hock (Matilde Hernández Guinea), quien vive con su padre deprimido y drogadicto (Rogelio Sosa) en un remolque al lado del campo de béisbol que cuidan entre los dos.

cómprame un revólver
Andrea Sánchez Rendón

Cómprame un revólver implica un gran crecimiento profesional y de producción para el cineasta guatemalteco-mexicano, demostrando que cada su trabajo es mucho más maduro y con ambición de más.

Te decimos las razones por las que esta cinta es importante por la analogía que realiza sobre nuestro país, detalles que nos hacen pensar que hay un cine nuevo y revolucionario que se puede hacer en México:

cómprame un revólver
Cortesía

1. Cientos de mujeres son cazadas, desaparecidas y secuestradas, los niños sufren en manos de sicarios que no tienen piedad con nadie y son encerrados en jaulas sin comer.

2. Hernández asegura que el film nos remonta a Mad Max, un futuro polvoroso, desértico, sucio, sudoroso y sin esperanza. Los narcos son manejados como villanos y mercenarios que buscan matar por diversión.

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3. Hock debe de usar una cadena, mascara y casco de beisbol para ocultar que es niña, de lo contrario, los narcos la robarían y desaparecerían. Un tema bastante delicado que el director sabe llevar bien durante el transcurso de la historia.

4. Dentro de la cinta, se encuentra una historia en lo particular bastante adorable, la de tres niños sin padres que buscan sobrevivir y siempre están camuflajeados como nativos.

Por Andrea Sánchez Rendón / Enviada