La cinta Mean Street abrió esta semana la Quincena de Realizadores en Cannes, una de las obras más reconocidas de Martin Scorsese, la cual muestra la violencia y las tramas que el director seguiría como línea en su carrera.

Scorsese, quien el martes inauguró Cannes junto a la presidenta del jurado, la actriz Cate Blanchett, se mostró muy contento de poder regresar al festival que lo descubrió, recibiendo con gusto la Carroza de Oro, premio honorífico entregado en la sección de esta gala francesa del cine por su trayectoria y legado cinematográfico. 

A más de 44 años de haberla presentado en el mismo evento, el film, que retrata a una pandilla de chicos italoamericanos en Nueva York, nos sigue demostrando lo violento que puede ser el ser humano, sin encontrar razones o motivos realmente buenos para serlo.

Con esa obra, Cannes dio la bienvenida este miércoles a Scorsese en su regreso al festival después de varios años, donde por primera vez la selección de la Quincena de Realizadores fue programada por el gran Pierre Rissient, quien fuera un guerrero incansable del cine y que falleció hace unos días.

Al terminar la función, Scorsese ofreció una master class con la presencia de Jacques Audiard, Rebeca Zlotowski y Cedric Klapish, quienes le preguntaron al realizador acerca de sus influencias, el cine y la música, así como los actores y su visión del futuro del cine en las plataformas.

Retomando su Mean Street, el director destacó su influencia de la clase trabajadora neoyorquina con la que creció, y de la que dijo, encontró personas que lo llevaron a amar el cine, empezando con el género del western.  

Por Andrea Sánchez Rendón