Si acabas de unirte al mundo godin o el 2018 fue tu primer año laboral, de seguro ya estás que se te queman las habas por el aguinaldo que recibirás. Pero aguanta: el aguinaldo es fruto de tu esfuerzo y no te mereces malgastarlo.

Las reglas para obtenerlo están escritas en el artículo 87 de Ley Federal del Trabajo, donde señala que los trabajadores tienen derecho a un aguinaldo anual que deberá pagarse antes del día 20 de diciembre y equivale a quince días de salario, por lo menos.

Para quienes que no hayan cumplido el año de servicios, independientemente de que se encuentren laborando o no en la fecha de pago de aguinaldo, tienen derecho a que se les pague la parte proporcional del mismo, conforme al tiempo que hayan trabajado, sin importar cual haya sido.

A diferencia de un préstamo o la línea de crédito de tu tarjeta, el aguinaldo sí podría llamarse un “dinero extra” que llega tras un largo año de espera. Aunque técnicamente no es gratuito, sino una compensación del empleador por tu tiempo de servicio. Como sea, el principal reto de tener aguinaldo debería ser tratar de que dure un poco más, o al menos se note bien en qué lo usaste. Aquí te damos algunas recomendaciones para no destruir tu primer aguinaldo sin saber ni cómo.

Primero paga tus deudas

Sí, ya sabemos que es lo menos que quieres escuchar en una época donde todos compran. Pero por el bien de tu bolsillo, termina primero con las deudas de la tarjeta de crédito, préstamos que tengas con conocidos o familiares o ese pago pendiente de la anualidad de tu seguro de auto. Lo mejor que puedes tener al acabar el año en tus finanzas es un historial crediticio impecable.

Ahorra al menos el 10%

Tener un colchón para imprevistos y emergencias es una gran oportunidad para usar una parte de tu ingreso extra. Por ello es recomendable apartar al menos el 10% de tu aguinaldo y destinarlo al ahorro. No hace falta pensar en grandes catástrofes, si en estas fechas el clima no ayuda, un resfriado te puede causar un buen desembolso imprevisto, no en vano “más vale prevenir que lamentar”.

Date un gustito

En esta época casi siempre es de dar, dar y dar regalos, pero por favor: primero cómprate algo que tú necesites. Ropa, pagar algún curso profesional o simplemente aquel antojo que todo el año estuviste anhelado. Recuerda que este dinero es producto de tu esfuerzo, y si está dentro de tus posibilidades de pago ese gusto, una vez al año no hace daño.

Cuidado con los intercambios

Es difícil decir “no” ante los compañeros de trabajo, amigos o familiares. Sin embargo, presupuesta bien tu dinero y si ves que de plano no la vas a armar para tantos intercambios, lo más correcto es pasar de uno que otro, para no afectar tus finanzas personales. Un buen consejo para estos compromisos de oficina es hacer los intercambios temáticos, ya sea pijamas, tazas, playeras o suéteres, así puedes buscar algo que se acople a tu presupuesto sin el temor de fallar en el regalo.

Sólo se vive una vez

Sí, es el lema de los jóvenes de hoy siempre, pero cabe recalcar que hacerlo una filosofía de vida pone en riesgo tu sobrevivencia financiera a corto y mediano plazo, ya ni hablar de la madurez o el retiro. No decimos que no disfrutes tu esfuerzo, solamente que, como todo, sin excesos.

Hacer un pequeño plan para tu dinero en diciembre te ayudará a subir “la cuesta de enero” más ligero. Disfruta tus fiestas y maneja tus finanzas con precaución.

Con información de Coru.com, una plataforma de comparación de servicios financieros en línea de México.