Contrario a lo que muchos usuarios dirán, la marihuana no es una droga totalmente inofensiva, y menos si es en forma comestible. Cuando la consumes en brownies, galletas y demás inventos culinarios, la cantidad de THC que entra a tu cuerpo es mayor que si la inhalas. Y el problema es que, una vez adentro, no hay vuelta atrás. 

Actualmente, las compañías que producen productos comestibles con cannabis hacen dosis de tamaños reducidos para evitar que esto suceda. Chocolates con formas fáciles de partir, gomitas pequeñas y productos separados en varias porciones. Sin embargo, no se puede hacer mucho más para asegurar un consumo responsable. 

¿Qué pasa cuando te da dura “la pálida”?

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Cada cerebro es un mundo y cada quién asimila –o no– las sustancias de manera distinta. Algunos usuarios dicen sentir que la respiración les falla, e incluso sienten que en cualquier momento el cuerpo los va a traicionar y va a olvidarse de esta función.

En algunos casos, esta sensación está acompañada de dolor –como una presión muy intensa– en distintos puntos del cuerpo. Otros síntomas juegan con la temperatura corporal. Mientras que algunas personas sienten principios de fiebre, otras han reportado una sensación de frío extremo. 

A esto se suman efectos psicológicos como paranoia, ansiedad e incluso una breve pérdida de identidad. Algunas personas comienzan a hablar y comportarse como si fueran alguien más. Otros entran en pánico porque piensan que están muertos –¿y cómo no, después de los síntomas físicos?–. Las sensaciones oscilan entre el pánico y la miseria, y eso ha provocado que la gente entre en pánico y terminen en el hospital. 

¿Qué se hace en esos casos?

Lo primero y más importante es mantener la calma. Tu cuerpo no va a dejar de respirar y no te vas a morir. Lo más recomendable –tanto por médicos como usuarios– es tomar una siesta o ver televisión. El objetivo es distraerse. 

Jordan Tishler, un doctor especializado en prácticas con cannabis, comentó a The Guardian que, en caso de pasarte de mota, lo mejor es ir a un lugar silencioso y seguro, acompañado de una persona de confianza.