“Dame tus manos, siente las mías, como dos ciegos, Santa Lucía, Santa Lucía”. Y así estaremos cantando el corito de esa rola ochentera toda esta semana y quizá en lo que venga del próximo sexenio ahora que el resultado de la consulta sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México arrojara por el “sí” por Santa Lucía.

Sin embargo, esa noticia parece ser que no es una sorpresa, o al menos eso ya se veía venir. En los tres días que duró este ejercicio ciudadano, participaron un total de 1 millón 067,859 votantes, de los cuales 747,000 (69%) le dieron el sí a Santa Lucía, mientras que 310,463 (29%) lo hizo por Texcoco.

La opción ganadora fue la de construir dos pistas en la base aérea militar de Santa Lucía, ubicada en el Estado de México, además del reacondicionamiento del actual Aeropuerto de la Ciudad de México y el de Toluca.

El proyecto de Texcoco llevaba más de 30% de avance en su construcción, por lo que su cancelación tras esta consulta podría representar un golpe a las inversiones que había en ella. 


Y los Simpson son muy buenos para ilustrar este tipo de noticias por parte de los tuiteros, sean “chairos” o “derechairos”, como se hacen llamar.


Ahora que se sabe qué proyecto tomará el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, bien valdría aterrizarlo mejor. Empecemos con mostrar detalles como la distancia. Santa Lucía está a más de 40 kilómetros del actual aeropuerto capitalino (ah, por cierto, ahí se grabó parte del video de “La Incondicional” de Luis Miguel). 


Y los que apoyaban a Texcoco se quejaron en los tres días de la consulta de ciertas irregularidades en el proceso que el resultado lo tachan de fraude.


Incluso hasta tomarían alguna decisión trágica por este resultado.

El “plan maestro” del proyecto de Santa Lucía, dado a conocer en agosto pasado, apunta que esta obra se desarrollaría en dos años sobre una superficie de 23.2 kilómetros cuadrados (km2), y tendría un costo de 70,000 millones de pesos. 

Veamos qué nos traerá la 4ta transformación con este resultado una vez que asuma AMLO la presidencia de México el 1 de diciembre.