Aunque quizá sus autores no se lo hayan propuesto, el arte clásico puede hacernos reflexionar sobre una enfermedad tan grave como el cáncer de mama gracias a que algunos pintores lo reflejaron en su obra.

O así lo ven historiadores del arte y médicos que han interpretado síntomas de esta enfermedad en tres grandes obras de arte realizadas en pleno Renacimiento. Aunque en esa época, la exaltación del cuerpo humano y perfecto era la norma, las modelos posiblemente eran las que padecían cáncer de seno. Veamos:

Las tres gracias, Rubens, 1630-1635

El cuadro, resguardado en el Museo del Prado, muestra a las tres hijas de Júpiter y de Eurymone, Aglae, Eufrosina y Talía. La web del museo dice que simbolizan diferentes conceptos desde la Antigüedad. El poeta Hesíodo las asoció, en la Ilíada, con la diosa Afrodita, por tanto serían símbolo de la belleza, el amor, la fertilidad y la sexualidad. Y claro, 100% entran en el concepto de lo femenino.

El punto aquí es que en el seno izquierdo de la mujer que está a la derecha se ve una ulceración, enrojecimiento de la mama y pezón retraído, signos que pueden asociarse al cáncer de mama.

Esto lo dice el médico español Javier Tostado en su web, en la que analiza algunas obras basado en las opiniones de otros médicos y de historiadores de arte.

obras de arte cáncer de mama
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La Fornarina, Rafael, 1518-1519

La mujer es Margherita Luti. Se dice que la modelo era amante del pintor. En esta obra, el doctor Tostado dice que en el pecho izquierdo se ven “contrastes de colores con pinceladas más grandes y visibles que en el derecho”.

Tostado dice que algunos historiadores del arte piensan que se ve un cáncer de mama avanzado por presentar signos como un bulto en el seno, debajo hay una ligera retracción y decoloración de la piel y una ligera prominencia en la axila, además de presentar el brazo ligeramente más hinchado.

El médico español no lo dice porque sí, cita también a un especialista de la Universidad de Georgetown, Carlos Hugo Espinel, quien, asegura, ha diagnosticado otra enfermedades en obras de artistas como Miguel Ángel y Caravaggio.

Esta obra de Rafael se encuentra en el Barberini Corsini Gallerie Nazionali, en Roma. Puedes verla aquí.

Betsabé con la carta de David o Betsabé en el baño, Rembrandt, 1654

La Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud de Bogotá dice en un texto que publicó este año que algunos de sus médicos han analizado esta pintura, especialmente los pechos de Betsabé.

Los especialistas observaron algunos síntomas de cáncer en el seno izquierdo como “una invaginación de la piel que indica, retracción hacia el interior de la mama”. Se ve además algo que sobresale anormalmente en la piel, “lo que podría considerarse un tumor. También se observan tumoraciones en la axila de ese lado que corresponderían a adenopatías (enfermedad de los ganglios)”.

La modelo fue nada menos que la segunda compañera de Rembrandt, Hendrickje Stoffels, con quien tuvo una hija. La mujer murió en 1663 posiblemente de cáncer de seno, dicen los expertos colombianos. Esta obra puede admirarse en el Museo de Louvre y te la mostramos aquí.