Por Fabián García

La Chinesca es clandestinidad y desarrollo. Una zona del centro histórico de Mexicali en la que migrantes chinos instalaron sus viviendas y negocios a principios del siglo XX, tras fracasar en su intento por cruzar la frontera hacia Estados Unidos.

Al investigar sobre el origen de esta comunidad, que se empezó a establecer en el norte de Baja California, supe que al principio trabajaban en cultivos de algodón, pero en poco tiempo se inclinaron hacia el comercio y detonaron el crecimiento económico de Mexicali.

Dicho desarrollo ha dado pie a muchas leyendas que aún hoy despiertan la curiosidad por visitar la región y, ya estando ahí, te invitan a internarte en ella.

Opio, alcohol y prostitución

La Chinesca es, sobre todo, un conjunto de sótanos. En ellos los primeros chinos que llegaron a la zona podían resguardarse de las altas temperaturas de la capital de Baja California. Y, al parecer, también les servían para hacer sus negocios.

Uno de los mitos principales la describe como una ciudad subterránea productora de opio y alcohol, escenario de las disputas de los mafiosos de la época. Se dice que en esta zona roja, que también incluía casinos y prostíbulos, hubo enfrentamientos con la mafia china de San Francisco e incluso con el mismísimo Al Capone.

Sin embargo, esas actividades no siempre fueron ilegales, pues a pesar de que las leyes federales mexicanas prohibían el uso y comercialización del opio, un alto mando militar decidió normalizar y fiscalizar los ingresos que se obtenían de este narcótico. Para ello estableció un reglamento y un impuesto de patente a fábricas de opio y pago de derechos por importación.

“En 1915, cuando el coronel Esteban Cantú Jiménez asumió el cargo de jefe político y militar del Distrito Norte del Territorio Federal de la Baja California, el país se encontraba en crisis política y económica producto de la Revolución Mexicana”, escribe Zinnia Capó Valdivia.

“Para obtener recursos económicos, la administración de Cantú se centró en el desarrollo de la agricultura y en la fiscalidad de los comercios de disipación ya presentes en la zona fronteriza. Los comercios de disipación incluían aquellos centrados en el expendio de alcohol, los juegos de azar, la prostitución y el comercio de opio”, continúa la investigadora de la Universidad Autónoma de Baja California.

Altas dosis de sabor cantonés

Al mismo tiempo que en La Chinesca se creaban negocios “de dudosa procedencia”, surgieron nuevos platos que fusionaban la cocina china y la mexicana, lo que dio lugar al nacimiento de cientos de restaurantes.

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Fotos: Fabián García

De hecho, actualmente Mexicali cuenta con la mayor cantidad de locales de cocina china per cápita del país; son más de 300 y se les reconoce por los deliciosos platos cantoneses que sirven. Sin duda, comer una perdiz asada con verduras y hongos o unas carnitas coloradas en el restaurante China Town (Madero 701, casi esquina con Nicolás Bravo), es algo que hay que hacer.

Esta potente oferta culinaria es otro ejemplo de cómo la comunidad china se volvió una parte importante del espíritu de esta ciudad multicultural, ahora también conformada por migrantes de Japón, India y Estados Unidos.

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Fotos: Fabián García

Golosinas para turistas

Junior Chen, comerciante de ascendencia china, es conocido por promover un proyecto cultural llamado Orígenes y secretos de La Chinesca, con el objetivo de impulsar el turismo y promover la historia y tradiciones del barrio oriental de Mexicali.

Chen asegura que existieron más de 40 sótanos y túneles con una intensa actividad social, cultural y económica. Habla incluso de cárceles, iglesias y hospitales donde la comunidad vivía apartada. De acuerdo con sus relatos, estos sitios fueron básicos para fundar la capital del estado.

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Fotos: Fabián García

Mito o realidad, lo cierto es que la cultura china influyó en la formación de la metrópoli cachanilla y sigue haciendo de ésta un lugar único y cautivador que vale la pena conocer.