Hay tres tipos de personas en esta vida: quienes, al volar, prefieren el lugar junto a la ventana, aquellos que piden pasillo y algunos desafortunados que, por mala suerte o mal timing, acaban siempre en el asiento de en medio.

Sin importar cuál seas, esta es una guía básica que desglosa tus derechos y responsabilidades en un avión, de acuerdo al lugar en el que vueles.

Ventana

Derechos: si te sientas aquí, tienes todo el control sobre la ventanilla. Puedes abrirla y cerrarla cuantas veces quieras y nadie te dirá nada.

Cuando quieras levantarte de tu asiento, puedes pedirle a tus compañeros de fila que se levanten para dejarte pasar. Eso sí, NUNCA quieras pasar por encima de ellos por evitarte hablar.

Responsabilidades: en este mundo digital, una de tus tareas -posiblemente- será reclinarte para permitir a tus vecinos tomar una foto de la ventanilla.

Si ves que quien va en medio se levanta, aprovecha para levantarte tú también y, así, no molestar al del pasillo el doble de veces.

En medio

Derechos: seamos honestos. Este es el peor lugar y, partiendo de eso, no tiene tantos beneficios. Aquí tienes dos derechos clave. El primero, es usar los dos posa brazos; es lo mínimo que pueden hacer por ti tus compañeros. El segundo es el de llevar el ritmo de la conversación o el silencio absoluto de la fila. Como te sientas mejor.

Responsabilidades: tu papel en este lugar es el de negociador. Cuando el carrito de cenas o bebidas llegue a tu fila, deberás recibirla y pasársela a quien esté en la ventana. Tu otra responsabilidad es no esparcirte en tu lugar; es decir, mantén juntas las piernas para no robarles espacio a los demás.

Pasillo

Derechos: si elegiste este lugar, ¡felicidades! Tienes el asiento con más libertad del avión. Puedes pararte cuantas veces quieras, estirar las piernas y dormirte viendo hacia el pasillo sin robarle al de al lado su espacio vital.

Responsabilidades: tu mayor responsabilidad será levantarte cada vez que alguien quiera salir de la fila (preferiblemente, sin demostrar lo molesto que llega a ser). La otra es no estirar las piernas estorbando en el pasillo. No quieres obstruir el paso de los demás ni despertarte cada que alguien se tropiece contigo.