“Empecé a coleccionar tenis en el 2000. Viví cinco años en Estados Unidos y allí fue donde comencé. El primer par que me obsesionó fue un Jordan 7 hare que vi por primera vez en un tianguis muy famoso del metro San Cosme y es, justo, un modelo que aún no tengo”, me cuenta Roberto Pelayo, también conocido en el mundo del sneaker como “El niño”.

Dice que en México y en la ciudad, el corazón que transmite el pulso, el reciente alboroto por los tenis es consecuencia de aquella generación que durante la década de los 90 se sentaba frente a la televisión y veía esta moda en las series gringas.

Al “niño”, la euforia le llegó por ser “basquetbolero”. Hoy tiene alrededor de 1300 pares de sneakers, pero su gusto por las gorras y las playeras –basquetboleras, por supuesto- le han creado un par de colecciones más.

Cuando pregunto por el lugar en donde resulta más fácil conseguir sus piezas, lo piensa un poco. “Las consigo por internet, con amigos que también coleccionan cosas del mundo del basquetbol y los tenis… en tianguis de la ciudad”.

La conversación toma una pausa. Aceptar que, en la era del internet, el mejor lugar para conseguir algo son los tianguis de la ciudad, sólo se explica pensando en el don nato del “regateo” del mexicano.  

Luego, el “niño” continúa, “fue en un tianguis donde encontré uno de los diseños más difíciles de hallar. El Forrest Gump original de 1972. Me costó 15 pesos. Soy muy codo o soy muy buen negociante.

Otra de las veces, compré un Jordan 1 de un color bastante extraño, nuevo, por 150 pesos. Hoy vale, más o menos, 80 mil pesos. El gerente general de Michael Jordan no lo tiene y, cuando visitó México, me pidió vendérselo. No podía creer que me hubiera costado 10 dólares”, recuerda.

Los tianguis

Encontrar cosas “a buen precio” ya se terminó, me dice para dejar claro el terreno del sneaker, pero hay algunos puntos puedes encontrar cosas difíciles de hallar.

El tianguis de Santa Cruz Meyehualco, el de Santa Martha Acatitla, el Tianguis del Antirrábico en Cuautitlán de Romero Rubio, y el de los domingos en la San Felipe de Jesús. Esos cuatro son los lugares en donde encuentras más rarezas y a un precio no tan caro. “Lo que sí, es que debes saberle y arriesgarte. Al menos eso es lo que siempre digo”.