Muy pronto, a través de Bohemian Rhapsody, tendremos el acercamiento fílmico más íntimo a la vida de Freddie Mercury. Mientras eso ocurre, en el que sería su cumpleaños número 72, recordamos los momentos que lo consolidaron como una estrella del rock y un icono para la comunidad LGBT+.

Piénsenlo bien, quién le pone Queen (reina en inglés) a una banda de rock en plena década de los 70. Quizá este sea la primera acción disruptiva que tuvo el cantante cuando propuso que este fuera el nombre de la agrupación. 

Un nombre femenino para una banda de rock conformada por puros hombres, Brian May, el baterista Roger Taylor y el bajista John Deacon y Mercury en la voz. Todo eso en una época en el que el rock se asociaba con mucha frecuencia con una idea “masculina”. ¿Acaso no es esta una “actitud propia del rock.” romper con las reglas, cuestionar lo establecido?

Freddie en una clase de ballet (Getty)

Pero para Freddie Mercury, esto era no tendría sentido y coherencia si no lo llevaban a la propuesta musical y al escenario. Desde sus inicios, la agrupación comenzó a jugar con una imagen estrafalaria, que retaba los estereotipos y la expresión del género. Desde los vestuarios, el cabello y expresiones tan sencillas como el esmalte en las uñas, ellos fueron rebeldes.

Si bien Mercury no fue abiertamente homosexual desde el comienzo de su trayectoria (tuvo una larga relación sentimental con Mary Austin) es importante destacar que fue un pionero en introducir la estética andrógina y queer. Incluso lo hizo antes de que se hablara de ese término, junto a David Bowie, Prince y posteriormente Elton Jhon.  

Rompiendo las reglas

En 1984, la banda lanzó el tema I want to break free (Quiero liberarme) escrita por el bajista John Deacon. Como parte de la promoción, grabaron el videoclip donde todos los integrantes de la banda se vistieron de mujer, parodiando una telenovela británica que culmina con una participación del Royal Ballet de Londres.

El videoclip fue censurado por la cadena MTV. En Estados Unidos no se volvió a ver en las pantallas de televisión hasta 1991, después de su muerte. Sin embargo, siempre tuvo diversas lecturas enfocadas en la rebeldía de su letra y su discurso visual. Por un lado, el feminismo, al plantear a un grupo de amas de casa en busca de libertad. Por el otro, uno adoptado por la diversidad como un gesto de travestismo e icono drag.

La leyenda

Durante muchos años, activistas y líderes del movimiento LGBT, le reclamaron el secretismo con el que manejó su situación como enfermo de sida, en medio de la pandemia global. Desde 1987, el cantante se dejaba ver poco en público, la banda dejó de realizar giras y tener actividad, razones por las que la prensa comenzó a especular sobre su estado de salud. Eso llegó al grado de en 1991 orillar a declarar públicamente que era portador del virus.

Freddie falleció a la edad de 45 años junto a su pareja sentimental de los últimos siete años de vida, el estilista Jim Hutton. Su legado en la historia de la música es indiscutible y es posible escucharlo en piezas como We will rock you, Somebody to love, Bohemian Rhapsody, Don’t stop me now y la propia I want to break free.

Pero su importancia es también visible para la comunidad LGBT. Mostró que el mundo del rock no está peleado con la diversidad. Una leyenda del rock, fabuloso y tremendamente auténtico.

Queen en concierto (Getty)