Parece que va en serio el plan de sacar a dos millones de chilangos de su terruño para descentralizar el país. Por un lado, creemos que eso puede (esperamos) ser un buen plan. Pero por el otro lo sentimos por todas las ciudades que se verán invadidas por capitalinos que van a querer hacer tortas de enchiladas potosinas, de poc-chuc y de discada.

Lo que es cierto es que los capitalinos también van a sufrir. En la ciudad hacemos cosas muy extrañas, como pasar tres horas encerrados en el metro sin protestar o pensar que correr en el camellón es saludable porque tiene arbolitos. En S1ngular hicimos una lista de las cosas que más nos impactan cuando salimos de este valle de lágrimas. ¡Aquí van!

Que las cosas… sepan

Aceptémoslo: por mucho que digamos que en la ciudad las cosas saben mejor, lo cierto es que la frase recurrente cuando los chilangos van a otro lugar es “este pan sabe a pueblo”, “este elote sabe a elote”, “este taco de asada sí sabe a carne”, y cosas por el estilo. A lo mejor lo que comemos todos los días sabe a cartón, qué tristeza, oigan.

Saber cómo aprovechar el clima

Y con clima no nos referimos a si está nublado o lluvioso, sino al aire acondicionado. Los capitalinos somos bien mensos para eso y le prendemos a todo lo que da, hasta que veamos hielitos en la ventana. En otros lugares saben que hay que prenderle y luego poner el abanico o sea el ventilador, pues. ¡Inventos del hombre blanco!

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¿Cómo? ¿El estacionamiento no lo cobran?

Uno está acostumbrado a pagar 16, 24 y hasta 40 pesos la hora en los estacionamientos de la CDMX. Por eso vamos tan deprisa, para no tener que pagar tanto, y nos saca de onda que en otros lugares puedas llegar y aparcarte sin pagar un peso (lo cual, tiene sentido, los locos son los de la capirucha).

El dinero, sobra

Ja, ja, ja, bueno, no sobra. Pero no te explicas que mientras tú tienes un sueldazo (según) apenas llegas a la quincena comiendo tortas de chilaquiles y mientras tu primo de Monterrey trae su troca y ya está pagando su casa. ¿Cómo le hacen? ¿Qué embrujo hay para ir a comprar ropa a McAllen y tú sigues con tu ropa de hace dos años? Misteriooo.

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¿Van de una ciudad a otra para trabajar?

Cuando te enteras que las personas que viven en San Juan del Río van a Querétaro todos los días para trabajar, no lo puedes creer. “Ir en carretera todos los días es una locura”, piensas. Pero cuando te dicen que hacen media hora y tú pasas dos horas en el tráfico, te dan ganas de presentar tu renuncia e irte. ¡Snif!

Rentar una casa cuesta lo mismo que un departamento de una recámara

¿Cuánto pagas por el departamento donde vives? ¿7 mil pesos? ¿Eres roomie y pagas 4 mil pesos al mes? A veces con ese dinero puedes alquilar una casa de dos pisos, patio para asar carne, dos lugares de estacionamiento y pastito para tomar el sol. Y aquí tienes que apartar tu lugar con cubetas de pintura. ¡Bah!

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¡Adiós a la ropa fifí!

Uno no sabe cómo vestirse: vas a Tamaulipas con un calor de 40 grados a la sombra y se te ocurre llevar el pantalón de mezclilla. Vas a Durango en invierno y quieres andar con tu suetercito delgado. Vas a Tijuana y te pones camisa y corbata. ¡Zaz! ¡Luego porqué identifican a los chilangos nomás con verlos!

Ya en serio, nos encantaría saber qué harías si de repente te mandaran a otra ciudad. ¡Cuéntanos!