En un episodio de la serie Atlanta vemos a Donald Glover pidiendo un vaso para servirse agua en un negocio. Discretamente trata de sirvirse refresco en la máquina, mientras un empleado ve con sorpresa esa artimaña.

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Algo parecido pasó en la realidad. Además de ser cachado, un hombre de 48 años va a tener que pagar 50 mil dólares por ese vaso de refresco. 

En Estados Unidos, la gente puede entrar a los restaurantes de comida rápida y servirse agua de las máquinas de refrescos. El único requisito es llevar un vaso propio. Pero nunca falta el gandalla que piensa que si se sirve refresco nadie se va a dar cuenta. Aplica el “qué tanto es tantito”.

Cuando el hombre, llamado Daniel Stine, fue atrapado infraganti por el “empleado del mes” del negocio, éste le dijo que tendría que pagar por la bebida. Como buen gandalla, se negó y se salió del establecimiento.

La cosa no paró ahí

El empleado salió para advertirle que ya no era bienvenido en el restaurante. Ofendido, el hombre le dio un buen empujón al empleado y huyó. Sin embargo, no contaba con que llamarían a la policía.

La policía lo localizó y lo siguió a un restaurante cercano al que entró para esconderse en el baño. Fue ahí cuando todo empeoró. Cuando la policía entró para enfrentarlo, se puso como loco, se resistió al arresto y se puso violento con los guardianes del orden. Ya se imaginarán cómo somete la autoridad en Estados Unidos. No dudaron en darle una buena descarga eléctrica para que se calmara. 

 

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El antojo de Stine por un vaso de refresco derivó en un arresto y en varias acusaciones que incluyen resistencia, entrada ilegal a un establecimiento, conducta desordenada y robo. Si quiere salir de la cárcel, deberá pagar una fianza de 50 mil dólares —un millón de pesos.

Aunque parezca un chiste, este el segundo incidente de este tipo que sucede en menos de un mes en Estados Unidos. Apenas hace dos semanas, una clienta y una empleada de McDonalds terminaron a goles después de que la clienta intentó robar un poco de refresco de la misma manera que Stine. ¡Increíble!